La obra Diego Llanso, fruto de la colaboración entre dos titanes de la historieta argentina, el guionista Carlos Trillo y el dibujante Horacio Lalia, representa uno de los hitos más sofisticados del terror gótico y el suspense sobrenatural en el noveno arte. Publicada originalmente de forma serializada en la mítica revista *Skorpio* de Ediciones Record a finales de la década de 1970, esta colección compendia las andanzas de un protagonista que se aleja de los cánones del héroe de acción para adentrarse en los terrenos de la metafísica, el horror atávico y la fragilidad de la psique humana.
La trama se sitúa en una atmósfera de finales del siglo XIX y principios del XX, moviéndose con soltura por una Europa de callejones neblinosos, mansiones decadentes y cementerios olvidados. Diego Llanso, el protagonista, es un investigador de lo oculto, un hombre de intelecto agudo y semblante sombrío que actúa como un puente entre el mundo racional y las fuerzas inexplicables que acechan en las sombras. A diferencia de otros detectives de lo paranormal, Llanso no busca la gloria ni posee habilidades sobrehumanas; su motor es una mezcla de curiosidad científica y una condena personal que lo empuja a confrontar aquello que la mayoría de los hombres prefiere ignorar.
El guion de Carlos Trillo evita los tropos simplistas del género. En lugar de recurrir al susto fácil, Trillo construye una narrativa basada en la atmósfera y la tensión psicológica. Cada relato de la colección funciona como una pieza de cámara donde el horror no siempre proviene de un monstruo externo, sino de la depravación humana, la obsesión o el peso de un pasado que se niega a morir. La escritura es densa, literaria y cargada de un existencialismo que cuestiona la naturaleza del mal y la delgada línea que separa la cordura de la locura.
El apartado visual de Horacio Lalia es, sin lugar a dudas, el alma de la obra. Lalia, maestro del claroscuro y heredero estético de la escuela de Alberto Breccia, despliega en estas páginas un dominio absoluto de la tinta china. Su estilo se caracteriza por un trazo sucio, detallado y profundamente expresivo que logra materializar la opresión del entorno. Los negros profundos de Lalia no son meros vacíos de información, sino espacios vivos donde el lector proyecta sus propios temores. La arquitectura de los escenarios, cargada de texturas y sombras alargadas, convierte al entorno en un personaje más, capaz de asfixiar al protagonista y al lector por igual.
La estructura de la colección permite explorar diversas vertientes del horror. Desde relatos que beben directamente de la tradición de H.P. Lovecraft y Guy de Maupassant, hasta historias que exploran el folclore europeo y las leyendas urbanas de la época victoriana. Diego Llanso se enfrenta a maldiciones familiares, objetos impíos y entidades que desafían las leyes de la física, manteniendo siempre una distancia analítica que, paradójicamente, lo hace más vulnerable ante el horror cósmico que descubre.
En resumen, la *Colección Diego Llanso* es una pieza imprescindible para entender la evolución del cómic de género en español. Es una obra que exige una lectura pausada para apreciar la simbiosis perfecta entre un guion que explora las profundidades del alma humana y un dibujo que redefine la estética de lo macabro. No es solo un cómic de terror; es un ejercicio de estilo sobre la oscuridad, un catálogo de pesadillas bellamente ejecutadas que posiciona a sus autores en la cúspide de la narrativa gráfica mundial. Para el lector contemporáneo, sumergirse en estas páginas supone un viaje a una época donde el papel y la tinta eran capaces de invocar terrores más tangibles y persistentes que cualquier efecto especial moderno.