Tagget

Publicado originalmente en 1994 bajo el sello Bravura de Malibu Comics, *Tagget* representa una de las colaboraciones más interesantes entre dos figuras fundamentales del medio: el legendario dibujante Gil Kane y el guionista Steven Grant. Enmarcado en una época donde los autores buscaban un control total sobre sus creaciones, este título se aleja de las convenciones del género de superhéroes tradicional para adentrarse en los terrenos de la ciencia ficción distópica y el *thriller* de acción con tintes de cine negro.

La historia nos sitúa en un futuro cercano, un mundo dominado por la alta tecnología y una estratificación social implacable donde las corporaciones ejercen un poder que trasciende las leyes gubernamentales. El protagonista, que da nombre a la serie, es un hombre llamado Tagget. No es un héroe en el sentido clásico, sino un "especialista en recuperación" o agente de extracción. Su trabajo consiste en localizar y recuperar activos —ya sean objetos de valor incalculable o personas clave— en entornos extremadamente hostiles donde la diplomacia ha fracasado.

Lo que define a Tagget, más allá de su profesionalismo cínico, es su condición física. Es un hombre que ha sido reconstruido y mejorado mediante biónica y cibernética avanzada. Sin embargo, a diferencia de otros personajes de la década de los 90 que hacían gala de sus implantes de forma exagerada, en *Tagget* la tecnología se presenta como una herramienta funcional y, a menudo, como una carga. Sus mejoras le otorgan una fuerza y unos reflejos superiores, pero también lo alejan de su propia humanidad, convirtiéndolo en un arma viviente que debe lidiar con el desgaste de su propio cuerpo y la obsolescencia programada de sus componentes.

La trama arranca cuando Tagget es contratado para una misión que, en apariencia, parece rutinaria para alguien de su calibre. No obstante, rápidamente se ve envuelto en una red de conspiraciones que involucran a facciones militares, intereses corporativos contrapuestos y secretos tecnológicos que podrían alterar el equilibrio de poder global. La narrativa de Steven Grant destaca por su ritmo seco y directo, evitando las florituras innecesarias para centrarse en la resolución de problemas y la supervivencia en un entorno donde la traición es la moneda de cambio habitual.

Visualmente, el cómic es una clase magistral de narrativa gráfica gracias al arte de Gil Kane. En esta etapa de su carrera, Kane demuestra por qué es considerado uno de los maestros de la anatomía y la composición. Sus páginas están llenas de una energía cinética envidiable; el uso de los escorzos y la disposición de las viñetas guían al lector a través de secuencias de acción coreografiadas con una precisión casi quirúrgica. El diseño de producción de la serie evita los clichés del *cyberpunk* más recargado para ofrecer una estética más limpia pero igualmente opresiva, donde el contraste entre la alta tecnología y la decadencia urbana es palpable.

*Tagget* explora temas como la alienación del individuo frente al avance tecnológico, la ética del mercenario y la fragilidad de la identidad en un mundo donde todo tiene un precio de mercado. No busca ofrecer respuestas morales sencillas, sino presentar un retrato crudo de un hombre que intenta mantener su integridad —y su cordura— mientras su cuerpo y su entorno se desmoronan. Es una obra esencial para entender la evolución del cómic de autor en los años 90, combinando la sensibilidad de la Edad de Plata en el dibujo con una narrativa moderna, oscura y sofisticada.

Deja un comentario