Street Fighter Legends: Chun-Li es una miniserie de cuatro números publicada por la editorial canadiense UDON Entertainment, una firma reconocida por haber revitalizado la franquicia de Capcom en el noveno arte. Escrita por Ken Siu-Chong e ilustrada por el artista Omar Dogan, esta obra se aleja de la narrativa coral de los torneos mundiales para centrarse exclusivamente en el pasado de uno de los personajes más icónicos de la historia de los videojuegos.
La trama se sitúa cronológicamente años antes de los eventos de *Street Fighter II*, funcionando como una precuela que explora los años formativos de Chun-Li. En este relato, no encontramos a la experimentada agente de Interpol que todos conocemos, sino a una joven y ambiciosa recluta de la policía de Hong Kong. La historia se sumerge en su transición de ser una estudiante de artes marciales a convertirse en una defensora de la ley, lidiando con la presión de estar a la altura del legado de su padre, Dorai, un respetado e implacable inspector de policía.
El núcleo narrativo de la obra es la relación entre padre e hija. Dorai no solo es el mentor de Chun-Li en el ámbito profesional, sino también su conexión con el mundo de las artes marciales tradicionales. A través de sus interacciones, el cómic establece los valores de justicia y honor que definirán la carrera posterior de la protagonista. Sin embargo, la trama se complica cuando una serie de desapariciones y crímenes violentos empiezan a asolar las calles de Hong Kong, revelando una red criminal que opera en las sombras y que empieza a mostrar los primeros indicios de la influencia de la organización Shadaloo.
A diferencia de otras entregas de la franquicia que se centran en combates de exhibición o duelos místicos, *Street Fighter Legends: Chun-Li* adopta un tono de drama policial con fuertes dosis de acción coreografiada. La narrativa permite ver a Chun-Li enfrentándose a desafíos mundanos pero peligrosos: la corrupción interna, la burocracia policial y la brutalidad de las triadas. En este contexto, la joven oficial debe aprender que la fuerza física no es suficiente para desmantelar una conspiración criminal; requiere astucia, paciencia y una voluntad inquebrantable.
El cómic también destaca por la inclusión de personajes secundarios que enriquecen el trasfondo de la protagonista. Aparecen figuras clave como Gen, el legendario maestro de artes marciales y amigo de la familia, quien actúa como un puente entre el pasado místico y el presente pragmático de Chun-Li. Asimismo, la obra introduce elementos de ligereza narrativa mediante la aparición de un joven Dan Hibiki, cuya presencia sirve para contrastar la disciplina de Chun-Li con la impulsividad cómica de otros luchadores.
Visualmente, el trabajo de Omar Dogan es fundamental para la identidad de este cómic. Su estilo, fuertemente influenciado por el anime y el manga pero con una solidez anatómica occidental, captura perfectamente la agilidad y la potencia de los movimientos de Chun-Li. Las secuencias de lucha están narradas con una claridad cinematográfica, permitiendo al lector seguir cada patada y bloqueo con precisión, lo cual es vital en una propiedad intelectual basada en un juego de lucha. El diseño de personajes respeta las raíces de Capcom pero aporta una frescura que humaniza a los luchadores fuera del ring.
En conclusión, *Street Fighter Legends: Chun-Li* es una pieza esencial para entender la psicología de la "Mujer más fuerte del mundo". No se limita a ser un producto derivado para fanáticos, sino que construye una historia sólida sobre el crecimiento personal, el peso de las expectativas familiares y el nacimiento de una heroína. Es un relato sobre la pérdida de la inocencia y la forja de una determinación que, eventualmente, la llevará a enfrentarse a los villanos más peligrosos del planeta. Para el lector, representa una oportunidad de ver el lado más humano y vulnerable de un personaje que suele ser retratado como invulnerable.