Evangelina

Publicado originalmente a mediados de los años 80, en pleno auge del cómic independiente estadounidense, *Evangelina* es una obra que destaca por su audaz mezcla de géneros y su particular enfoque de la figura del héroe. Creada por el prolífico guionista Chuck Dixon y la artista Judith Hunt, la serie vio la luz primero bajo el sello de First Comics para luego trasladarse a Comico, consolidándose como una pieza de culto para los aficionados al thriller de acción con tintes sobrenaturales y religiosos.

La premisa de la obra nos introduce en un mundo contemporáneo, pero teñido por una capa de sombras y conspiraciones milenarias. La protagonista, que da nombre al título, es una monja perteneciente a una orden secreta y fuertemente armada vinculada al Vaticano. Sin embargo, lejos de los estereotipos simplistas, Evangelina no es una figura caricaturesca; es el "brazo ejecutor" de la Iglesia, una guerrera de élite entrenada en las artes del combate, el espionaje y el manejo de tecnología de vanguardia. Su misión es actuar como la última línea de defensa contra amenazas que la sociedad civil ni siquiera sospecha que existen.

El guion de Chuck Dixon, escrito antes de que se convirtiera en una figura fundamental en títulos como *Batman* o *The Punisher*, ya muestra aquí su maestría para el ritmo cinematográfico y la construcción de tramas de infiltración. La narrativa no se detiene únicamente en la acción balística, sino que profundiza en la estructura de poder de la Iglesia y en cómo esta gestiona crisis que van desde el terrorismo internacional hasta manifestaciones de índole metafísica. Evangelina se mueve en un tablero de ajedrez global, enfrentándose a organizaciones clandestinas y cultos que buscan desestabilizar el orden mundial.

Uno de los puntos más fuertes del cómic es el tratamiento de su protagonista. Evangelina es un personaje definido por la dualidad. Por un lado, está su devoción y sus votos de castidad y obediencia; por otro, su capacidad para ejercer una violencia letal y precisa. Esta tensión interna es el motor emocional de la serie. No se trata de una rebelde que cuestiona su fe, sino de una creyente que acepta la carga de realizar actos terribles para proteger lo que considera sagrado. Esta profundidad psicológica eleva la obra por encima de otros cómics de acción de la época, dotándola de una sobriedad y una madurez notables.

En el apartado visual, el trabajo de Judith Hunt es esencial para establecer la atmósfera de la serie. Hunt logra un equilibrio estético muy particular: combina la iconografía religiosa tradicional con un diseño de producción que recuerda al cine de acción de los 80. Su dibujo es limpio pero detallado, capaz de transmitir tanto la solemnidad de una catedral como el dinamismo de una persecución a alta velocidad. El diseño del personaje de Evangelina, con su hábito adaptado para el combate, se convirtió en una imagen icónica que precede por varios años a otros conceptos similares en la cultura popular.

*Evangelina* es, en definitiva, un cómic que explora la intersección entre lo espiritual y lo táctico. A través de sus páginas, el lector se sumerge en una realidad donde la fe se defiende con armas de fuego y donde los secretos de estado se mezclan con profec

Deja un comentario