Jim de la Selva: La cúspide de la aventura exótica en el noveno arte
*Jim de la Selva* (título original: *Jungle Jim*) representa uno de los pilares fundamentales de la historieta de aventuras de la "Edad de Oro" del cómic estadounidense. Creada en 1934 por el legendario dibujante Alex Raymond y el guionista Don Moore para el King Features Syndicate, la obra nació originalmente como una página dominical destinada a acompañar, en la parte superior (el llamado *topper*), a la otra gran creación de Raymond: *Flash Gordon*. Sin embargo, la calidad narrativa y visual de la serie pronto le otorgó una identidad propia, convirtiéndola en un referente del género de aventuras en entornos exóticos.
La trama se centra en las vivencias de Jim Bradley, conocido universalmente como "Jim de la Selva". A diferencia de otros héroes contemporáneos como Tarzán, Jim no es un hombre salvaje criado por animales, sino un aventurero civilizado, un cazador profesional y guía que opera principalmente en las densas y peligrosas selvas del sudeste asiático, con un foco recurrente en Malasia. Jim encarna el arquetipo del héroe de acción de los años 30: un hombre de gran capacidad física, moral inquebrantable y una inteligencia táctica que le permite sobrevivir tanto a las fieras de la naturaleza como a la ambición humana.
El núcleo narrativo de la serie evoluciona de manera significativa a lo largo de sus años de publicación. En sus inicios, las historias se centraban en la captura de animales salvajes para zoológicos y circos, así como en la protección de expediciones científicas o arqueológicas. No obstante, a medida que el panorama geopolítico mundial se oscurecía hacia finales de la década de 1930, el tono de las aventuras de Jim Bradley se volvió más complejo y sofisticado. El protagonista pasó de ser un simple cazador a convertirse en una suerte de agente del orden y, eventualmente, en un combatiente contra el crimen organizado internacional, la piratería y el espionaje en el Pacífico.
Un elemento indispensable en la estructura del cómic es la presencia de Kolu, el fiel compañero de Jim. Kolu es un príncipe hindú que, tras renunciar a sus privilegios, decide acompañar a Bradley en sus travesías. Aunque la relación entre ambos refleja las convenciones sociales de la época de su creación, Kolu es retratado como un aliado valiente, experto en el combate y poseedor de una sabiduría local que resulta vital para la supervivencia del dúo. Juntos, se enfrentan a una galería de antagonistas que incluye desde contrabandistas de opio y piratas fluviales hasta mujeres fatales y líderes de sectas ocultas en la espesura.
Desde el punto de vista artístico, *Jim de la Selva* es una clase magistral de dibujo académico aplicado a la historieta. Alex Raymond utilizó esta serie para perfeccionar su estilo realista, caracterizado por un uso magistral del claroscuro, una anatomía humana impecable y una atención meticulosa al detalle en la flora y fauna selvática. La composición de las viñetas de Raymond no solo buscaba la espectacularidad, sino que dotaba a la narración de un ritmo cinematográfico que era revolucionario para la época. El lector no solo consume una historia de acción; se sumerge en una atmósfera densa, húmeda y cargada de misterio gracias a la precisión del trazo.
El cómic evita los elementos fantásticos o sobrenaturales excesivos, prefiriendo mantener los pies en la tierra dentro de los márgenes del realismo de aventuras. El peligro en *Jim de la Selva* es tangible: el ataque de un tigre de Bengala, la traición de un guía mercenario o las trampas naturales de un terreno inexplorado. Esta sobriedad narrativa, combinada con la elegancia visual, permitió que la obra trascendiera el papel, inspirando seriales cinematográficos, películas y programas de radio.
En conclusión, *Jim de la Selva* es mucho más que un complemento de *Flash Gordon*. Es una obra que define la fascinación de una era por lo desconocido y lo exótico, estructurada a través de un protagonista que personifica la competencia y la integridad. Para el estudioso del cómic, es una pieza esencial para entender la evolución del dibujo realista y la consolidación del género de aventuras en el formato de tira de prensa. Su legado reside en haber establecido los estándares de cómo narrar la lucha del hombre contra un entorno hostil, manteniendo siempre un sentido de la maravilla y el respeto por el misterio que habita en lo profundo de la jungla.