D.E.U.D.A. (

D.E.U.D.A. (Departamento de Ejecución de Unidades de Deuda Acumulada) es una obra escrita y dibujada por el autor Fidelis, publicada por Grafito Editorial. Se sitúa dentro del género de la ciencia ficción distópica con fuertes tintes de *cyberpunk* y relato *noir*, ofreciendo una visión descarnada y cínica de un futuro donde el valor de la vida humana ha sido completamente absorbido por la aritmética financiera.

La premisa del cómic nos traslada a una metrópolis asfixiante y superpoblada, donde el sistema económico ha evolucionado hacia su forma más extrema y depredadora. En este contexto, la solvencia no es solo una medida de riqueza, sino el único requisito para conservar el derecho a la existencia. El título de la obra hace referencia directa a la institución estatal encargada de gestionar el mayor pecado de esta sociedad: la insolvencia. El Departamento de Ejecución de Unidades de Deuda Acumulada no es una oficina de cobros convencional; es un brazo armado del sistema diseñado para recuperar el capital invertido en los ciudadanos, ya sea mediante la incautación de bienes o, en los casos más severos, mediante la extracción de "unidades biológicas".

La narrativa se centra en la figura de un agente de este departamento, un "cobrador" cuya función es localizar a los deudores que han superado su límite de crédito y proceder a la ejecución de la deuda. El protagonista se mueve en un entorno de ambigüedad moral constante. No es un héroe en el sentido tradicional, sino un engranaje eficiente y frío dentro de una maquinaria burocrática que despoja de humanidad tanto al verdugo como a la víctima. A través de sus ojos, el lector recorre los estratos más bajos de una ciudad que parece devorarse a sí misma, donde la tecnología no ha servido para liberar al hombre, sino para perfeccionar su control y explotación.

El conflicto principal se dispara cuando una misión aparentemente rutinaria comienza a mostrar fisuras en la estructura lógica del sistema. Sin caer en el sentimentalismo, Fidelis utiliza al protagonista para explorar la delgada línea que separa al ejecutor del ejecutado. En un mundo donde todos están a una sola mala decisión o a un revés de fortuna de convertirse en "unidades de deuda", la lealtad a la institución se pone a prueba frente al instinto de supervivencia y los restos de una ética largamente olvidada.

Visualmente, *D.E.U.D.A.* destaca por un uso magistral del blanco y negro. El estilo de Fidelis es detallado, sucio y cargado de texturas que refuerzan la atmósfera opresiva de la historia. El diseño de la ciudad evoca una arquitectura brutalista y decadente, donde los cables, las prótesis mecánicas y los entornos industriales dominan el paisaje. El dibujo no solo acompaña a la trama, sino que es fundamental para transmitir la sensación de claustrofobia y la falta de esperanza que permea cada página. Las sombras juegan un papel narrativo crucial, ocultando las intenciones de los personajes y subrayando la naturaleza clandestina de muchas de las operaciones que se llevan a cabo en los suburbios.

El ritmo de la obra es pausado pero implacable, alternando momentos de introspección y diálogos cortantes con secuencias de acción crudas y directas. No hay florituras innecesarias en la narrativa; cada escena está diseñada para profundizar en el funcionamiento de este mundo y en la psicología de un hombre que ha hecho de la desdicha ajena su profesión. La obra funciona como una crítica social mordaz, planteando preguntas incómodas sobre el capitalismo salvaje, la deshumanización tecnológica y el peso de las obligaciones que contraemos con la sociedad.

En definitiva, *D.E.U.D.A.* es un cómic que se aleja de las distopías juveniles para ofrecer un relato adulto, seco y visualmente impactante. Es una exploración sobre la pérdida de la identidad en un sistema que solo reconoce números de cuenta y sobre la posibilidad de redención —o al menos de resistencia— en un entorno donde el aire que se respira tiene un precio que la mayoría no puede pagar. Una pieza imprescindible para los amantes de la ciencia ficción especulativa que prefieren las historias que

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