'Ernie Pike' representa un hito fundamental en la historia del noveno arte, fruto de la colaboración entre dos gigantes de la narrativa gráfica: el guionista argentino Héctor Germán Oesterheld y el dibujante italiano Hugo Pratt. Publicada originalmente en 1957 en la revista argentina *Hora Cero*, esta obra redefinió el género bélico al alejarse de la propaganda y el heroísmo superficial para centrarse, con una crudeza inédita, en la dimensión humana del conflicto.
El protagonista que da nombre a la serie es un corresponsal de guerra estadounidense. Físicamente inspirado en el periodista real Ernie Pyle —fallecido en combate durante la Segunda Guerra Mundial—, Pike no es un hombre de acción en el sentido tradicional. No empuña un fusil ni lidera cargas heroicas; su arma es la máquina de escribir y su misión es ser el cronista de las pequeñas tragedias que ocurren en los márgenes de los grandes movimientos estratégicos. A través de su mirada, el lector recorre los diversos escenarios de la contienda: desde las densas selvas del Pacífico y los desiertos del norte de África hasta los campos de batalla europeos.
Lo que distingue a 'Ernie Pike' de otros cómics de su época es su enfoque profundamente humanista y despojado de maniqueísmo. Oesterheld no escribe sobre naciones enfrentadas, sino sobre individuos atrapados en una maquinaria de destrucción que los supera. En sus relatos, el "enemigo" no es una caricatura malvada, sino otro ser humano con miedos, contradicciones y anhelos similares a los del bando aliado. Las historias suelen estructurarse en episodios cortos y autoconclusivos que exploran dilemas morales, actos de valentía anónima o la ironía cruel del destino que decide quién vive y quién muere en el frente.
El guion explora con maestría la soledad del soldado, el absurdo de las órdenes militares y la camaradería que surge en situaciones límite. No existe una glorificación de la violencia; por el contrario, cada victoria suele dejar un sabor amargo y cada derrota se narra con una dignidad melancólica. Pike actúa como un narrador que a menudo introduce el relato con una reflexión filosófica, situando al lector en el estado mental adecuado para comprender la gravedad de lo que está a punto de presenciar. Es una obra que cuestiona la naturaleza de la guerra mientras rinde homenaje a quienes la padecen.
En el apartado visual, Hugo Pratt despliega una madurez artística que prefigura su posterior éxito con 'Corto Maltés'. Su dibujo es dinámico, atmosférico y utiliza el claroscuro de manera magistral para acentuar la tensión dramática. Pratt logra capturar la fatiga crónica en los rostros de los soldados, el peso del equipo sobre sus hombros y la desolación de los paisajes devastados. La expresividad de sus personajes es clave para transmitir la carga emocional de los guiones de Oesterheld, logrando una simbiosis perfecta donde el silencio y las sombras narran tanto como las palabras