Winnebago Graveyard

*Winnebago Graveyard* es una obra que se sitúa en la intersección del horror clásico estadounidense y la experimentación visual contemporánea. Escrita por Steve Niles, un veterano del género conocido por su trabajo en *30 Days of Night*, e ilustrada por Alison Sampson, esta miniserie de cuatro números publicada por Image Comics en 2017 ofrece una visión cruda, atmosférica y altamente estilizada del terror rural y el *folk horror* moderno.

La premisa arranca con un tropo familiar del género: el viaje por carretera que sale mal. La historia sigue a una familia compuesta por Christine, su hijo adolescente Bobby y su nuevo esposo Dan, quienes recorren las áridas y solitarias carreteras del suroeste de Estados Unidos a bordo de una autocaravana Winnebago. Lo que comienza como un intento de fortalecer los lazos de una familia reconstituida en un entorno de vacaciones idílicas, pronto se descarrila hacia una pesadilla absoluta. Al detenerse en una feria itinerante en un pueblo remoto y aparentemente olvidado, la familia descubre al salir que su vehículo —su único refugio y medio de transporte— ha desaparecido sin dejar rastro.

Varados en un lugar que parece haber quedado fuera del tiempo y de cualquier mapa oficial, los protagonistas se ven obligados a buscar ayuda entre los lugareños. Sin embargo, el robo del vehículo es solo el catalizador de una amenaza mucho más profunda y ancestral. El pueblo no es una comunidad rural ordinaria; es el epicentro de un culto satánico que opera bajo sus propias leyes y que ve en los forasteros algo más que simples visitantes accidentales. Niles utiliza el aislamiento geográfico del desierto para construir una narrativa de paranoia creciente, donde la vulnerabilidad de estar atrapado en territorio hostil se convierte en el motor principal del suspense.

Lo que realmente eleva a *Winnebago Graveyard* por encima de otras historias de "cultos en pueblos pequeños" es el extraordinario apartado gráfico de Alison Sampson. Con una formación profesional en arquitectura, Sampson aporta una precisión estructural y una gestión del espacio

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