Días de Invierno

Días de Invierno: El mapa de la memoria y el retorno a las raíces

*Días de Invierno*, la novela gráfica de Alfonso Casas publicada originalmente por Lunwerg Editores, se erige como una de las obras más introspectivas y personales de la narrativa gráfica española contemporánea. Lejos de las estructuras de acción trepidante o los giros de guion artificiosos, este cómic se sumerge en la cotidianidad de un viaje que es, ante todo, un ejercicio de arqueología emocional. La obra se centra en la figura de un protagonista que, tras un tiempo viviendo en la gran ciudad, decide regresar a su pueblo natal durante las vacaciones de invierno. Este punto de partida, aparentemente sencillo, sirve como catalizador para explorar la complejidad de la identidad, el peso de los recuerdos y la inevitable fricción entre quiénes fuimos y en quiénes nos hemos convertido.

La narrativa de *Días de Invierno* se construye a través de una atmósfera de melancolía contenida. El invierno no es solo el marco temporal en el que se desarrolla la historia, sino una metáfora persistente del estado anímico del protagonista y de la propia naturaleza de la memoria. El frío, la nieve y los paisajes desolados del entorno rural actúan como un espejo de la soledad del personaje principal, quien se encuentra en ese limbo vital tan común en la treintena: el sentimiento de no pertenecer del todo al lugar del que se fue, pero tampoco sentirse plenamente realizado en el lugar donde reside actualmente.

A lo largo de sus páginas, el cómic nos guía por un recorrido de reencuentros. El protagonista vuelve a transitar las calles de su infancia, visita la casa familiar y se cruza con antiguos amigos y conocidos. Estos encuentros no buscan la resolución de grandes conflictos dramáticos, sino que se presentan como pequeñas viñetas de realidad que invitan a la reflexión. Casas maneja con maestría los silencios y las miradas, permitiendo que el lector rellene los huecos de la historia con sus propias experiencias de nostalgia. La obra plantea preguntas universales: ¿Qué queda de nosotros en los lugares que abandonamos? ¿Cómo nos ven aquellos que se quedaron mientras nosotros intentábamos "ser alguien" en otro lugar?

Desde el punto de vista técnico y artístico, *Días de Invierno* destaca por un estilo visual depurado y sumamente coherente con el tono de la historia. Alfonso Casas utiliza una paleta de colores limitada, donde predominan los tonos fríos, azules y grises, reforzando esa sensación de hibernación emocional. Su dibujo, de línea clara y expresiva, se aleja de barroquismos para centrarse en la gestualidad de los personajes y en la composición de escenarios que evocan una familiaridad agridulce. El uso del espacio en blanco y la disposición de las viñetas contribuyen a un ritmo de lectura pausado, casi contemplativo, que obliga al lector a detenerse y respirar el mismo aire gélido que los personajes.

El guion evita caer en el sentimentalismo fácil. Aunque la nostalgia es el motor de la obra, Casas la trata con una honestidad descarnada. No hay una idealización del pasado ni del entorno rural; al contrario, se muestra la aspereza de lo que se dejó atrás y la incomodidad de las conversaciones que ya no tienen un terreno común. El cómic aborda la madurez no como una meta alcanzada, sino como un proceso de aceptación de las pérdidas y de las decisiones tomadas.

En conclusión, *Días de Invierno* es una pieza fundamental para entender la evolución de la novela gráfica de autor en España. Es un cómic que prescinde de florituras para centrarse en la esencia de la condición humana: la búsqueda de un lugar al que llamar hogar, aunque ese hogar solo exista ya en el recuerdo. Es una lectura esencial para quienes buscan en el noveno arte una experiencia íntima, un espejo donde reconocer sus propios inviernos personales y una invitación a reconciliarse con el pasado antes de que la nieve lo cubra todo por completo. Una obra que demuestra que, a veces, el viaje más largo y difícil es el que nos lleva de vuelta al punto de partida.

Deja un comentario