*caZados*, la obra gestada por la dupla creativa compuesta por el guionista Carlos Trillo y el dibujante O’Kif (seudónimo de Alejandro O'Keeffe), representa una de las exploraciones más ácidas y lúcidas sobre la condición humana y las estructuras sociales dentro del cómic argentino contemporáneo. Publicada bajo el sello de Bastardo Editorial, esta pieza se aleja de los convencionalismos del género de aventuras para adentrarse en un terreno donde el suspenso, la sátira social y el surrealismo urbano convergen de manera inquietante.
La premisa de la obra se construye sobre un juego de palabras fonético que define la totalidad de su tesis: la ambigüedad entre estar "casados" (bajo el vínculo matrimonial) y estar "cazados" (como presas de un sistema o de una situación violenta). La narrativa nos presenta a una pareja, un hombre y una mujer, que se encuentran atrapados en una geografía urbana que se siente simultáneamente familiar y profundamente alienígena. No es una ciudad convencional, sino un laberinto de sombras, callejones y estructuras opresivas donde las reglas de la lógica cotidiana parecen haberse suspendido en favor de una pesadilla logística.
Desde las primeras páginas, Trillo establece un tono de urgencia. Los protagonistas están en fuga, pero la naturaleza de sus perseguidores es, en principio, difusa. Esta incertidumbre traslada el foco del conflicto externo al interno. A medida que avanzan por este entorno hostil, la dinámica de la pareja se convierte en el verdadero motor de la historia. El guion de Trillo, maestro en el manejo de los diálogos punzantes y la caracterización de personajes falibles, disecciona las tensiones, los reproches y las dependencias que surgen cuando dos personas se ven obligadas a sobrevivir juntas en un entorno que parece diseñado para aniquilarlas.
El arte de O’Kif es el complemento indispensable para esta atmósfera. Su estilo, caracterizado por un trazo expresivo y una tendencia hacia lo grotesco controlado, logra capturar la suciedad y el agobio de la ciudad. El dibujante utiliza el claroscuro no solo como un recurso estético, sino como una herramienta narrativa que subraya el aislamiento de los personajes. Los rostros, cargados de una gestualidad casi teatral, transmiten el cansancio y la paranoia de quienes se saben observados. La puesta en página es dinámica, alternando momentos de calma tensa con secuencias de acción donde la deformación de la perspectiva acentúa la sensación de desorientación.
Uno de los puntos más fuertes de *caZados* es su capacidad para funcionar como una metáfora de la vida conyugal y social. La "caza" a la que son sometidos los protagonistas puede interpretarse como las presiones externas —económicas, sociales, morales— que asedian a cualquier individuo en la modernidad. La genialidad de la obra radica en que no ofrece respuestas masticadas; en lugar de ello, sumerge al lector en una experiencia sensorial donde el peligro es constante y la salvación parece ser una quimera.
En esta edición de Bastardo, se aprecia la crudeza de una historia que no busca complacer, sino incomodar. No hay héroes en el sentido tradicional; hay supervivientes que arrastran sus miserias mientras intentan descifrar por qué el mundo se ha vuelto un coto de caza. La colaboración entre Trillo y O’Kif alcanza aquí una sinergia notable, donde el texto no explica la imagen ni la imagen ilustra el texto, sino que ambos se entrelazan para construir un relato sobre la asfixia existencial.
En resumen, *caZados* es un ejercicio de narrativa negra y psicológica que utiliza los códigos del *thriller* para hablar de la alienación. Es una obra imprescindible para entender la etapa final de la carrera de Carlos Trillo, donde su cinismo característico se volvió más refinado y su observación de las debilidades humanas, más implacable. Es un cómic que exige una lectura atenta, capaz de ver más allá de la persecución física para encontrar el rastro de una sociedad que, a menudo