That Hellbound Train

'That Hellbound Train' es una obra que ocupa un lugar privilegiado en la intersección entre la literatura de terror clásica y el cómic contemporáneo. Publicada por IDW Publishing, esta miniserie de tres números es la adaptación al noveno arte del relato homónimo de Robert Bloch, autor mundialmente reconocido por *Psicosis*. La traslación al formato de viñetas corre a cargo del guionista Joe R. Lansdale y el dibujante Dave Wachter, quienes logran capturar la esencia melancólica y macabra de la historia original, expandiendo su atmósfera visual de manera magistral.

La premisa nos presenta a Martin, un joven vagabundo y huérfano que vive en los márgenes de la sociedad estadounidense de principios del siglo XX. Martin es un personaje definido por la carencia y el anhelo; un hombre que ha crecido escuchando las leyendas sobre el "Tren del Infierno", un convoy espectral que recorre las vías en busca de almas perdidas. Una noche, en la soledad de las vías, Martin se encuentra cara a cara con este tren y su enigmático Conductor. Este encuentro no resulta en una condena inmediata, sino en una oportunidad faustiana: el Conductor le ofrece un trato.

El núcleo del conflicto reside en un objeto aparentemente simple: un reloj de plata. El Conductor le entrega a Martin este reloj con una propiedad sobrenatural: tiene el poder de detener el tiempo. Sin embargo, hay una condición estricta. Martin solo puede usarlo una vez. En el momento exacto en que se sienta plenamente feliz, en el instante en que desee que el tiempo se detenga para siempre, puede activar el mecanismo. A cambio de este "momento eterno", Martin acepta que, al final de su vida natural, su alma pertenecerá al Tren del Infierno.

A partir de este punto, el cómic se convierte en un estudio psicológico profundo sobre la naturaleza de la felicidad y la procrastinación existencial. Martin comienza su viaje a través de las décadas, llevando consigo el reloj como una red de seguridad. La narrativa nos muestra cómo la posesión de este poder altera su percepción de la realidad. Cada vez que Martin alcanza un hito en su vida —el éxito económico, el amor, la estabilidad familiar—, se enfrenta a la misma pregunta angustiante: ¿Es este el mejor momento posible? ¿O el futuro le depara algo aún más perfecto?

El guion de Joe R. Lansdale respeta la prosa de Bloch pero aprovecha las herramientas del cómic para enfatizar la decadencia del tiempo. La historia no se apresura; permite que el lector sienta el peso de los años que pasan sobre Martin. La tensión no proviene de monstruos o violencia explícita, sino de la anticipación del destino inevitable y la parálisis que produce la búsqueda de la perfección. Es una fábula oscura sobre la incapacidad humana de vivir el presente cuando se está obsesionado con asegurar un futuro idealizado.

Visualmente, el trabajo de Dave Wachter es excepcional y fundamental para el éxito de la obra. Su estilo, caracterizado por un trazo detallado y un uso magistral de las sombras, evoca una sensación de realismo sucio y nostalgia gótica. El diseño del Tren del Infierno es imponente; no es solo un vehículo, sino una entidad orgánica y aterradora que parece exhalar hollín y desesperación. Wachter logra diferenciar claramente las distintas etapas de la vida de Martin, mostrando el desgaste físico y emocional del protagonista mientras el mundo a su alrededor cambia, desde la era del vapor hasta la modernidad, mientras el tren permanece como una constante inmutable en el horizonte.

'That Hellbound Train' destaca por evitar los tropos comunes del terror efectista. Se inclina más hacia el horror existencial y la fantasía oscura. La paleta de colores refuerza esta intención, utilizando tonos terrosos, sepias y grises que subrayan la sensación de una vida que se escapa entre los dedos. La obra plantea interrogantes universales: ¿Qué define un momento de felicidad absoluta? ¿Es el miedo a la muerte lo que nos impide disfrutar de la vida, o es la ambición desmedida de retener lo efímero?

En conclusión, este cómic es una pieza imprescindible para los amantes de las historias con moraleja retorcida. Es una adaptación fiel que entiende que el verdadero terror no reside en el infierno que espera al final de la vía, sino en la angustia de un hombre que, teniendo el poder de detener el tiempo, se convierte en esclavo de su propia indecisión. Una obra sobria, visualmente cautivadora y temáticamente devastadora que honra el legado de Robert Bloch.

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