Lord of the Jungle, publicada por Dynamite Entertainment, se erige como una de las adaptaciones más rigurosas y viscerales del mito literario creado por Edgar Rice Burroughs a principios del siglo XX. A diferencia de otras versiones que han suavizado la figura del "Rey de los Monos" para audiencias infantiles o juveniles, esta serie de cómics —especialmente en su etapa inicial guionizada por Arvid Nelson y dibujada por Roberto Castro— busca recuperar la esencia cruda, violenta y profundamente psicológica de la novela original, *Tarzan of the Apes*.
La narrativa se sitúa a finales del siglo XIX y comienza con una premisa de supervivencia extrema. La historia sigue a John Clayton III, Lord Greystoke, y su esposa Alice, una pareja de la aristocracia británica que, tras un motín en el barco en el que viajaban, queda abandonada a su suerte en la inhóspita costa de África ecuatorial. El cómic dedica un espacio considerable a establecer la tragedia de los Greystoke: el esfuerzo desesperado por construir un hogar en la selva y la inevitable caída ante las fuerzas implacables de la naturaleza. Tras la muerte de sus padres, el hijo recién nacido de los Clayton queda huérfano en un entorno donde la debilidad equivale a la muerte.
El núcleo de la obra se centra en la crianza del infante por parte de los Mangani, una especie de grandes simios ficticia, más grandes y feroces que los gorilas conocidos. Es aquí donde Lord of the Jungle se distancia de la iconografía clásica. El protagonista, nombrado Tarzán ("Piel Blanca" en el lenguaje de los simios), no crece como un noble salvaje idealizado, sino como un depredador que debe luchar por cada gramo de comida y por el respeto de su manada. La serie explora con detalle la relación de Tarzán con Kala, la simia que lo adopta tras perder a su propia cría, estableciendo un vínculo emocional que sirve como el único ancla de humanidad para el joven en un mundo regido por la ley del más fuerte.
Un aspecto fundamental de este cómic es el proceso de autodescubrimiento del protagonista. Al encontrar la cabaña en ruinas de sus padres biológicos, Tarzán comienza un proceso de autoeducación autodidacta a través de los libros infantiles y diarios que sobrevivieron al paso del tiempo. Este desarrollo es crucial: el cómic muestra la dicotomía de un ser que posee la mente de un hombre refinado y el cuerpo de una bestia de la selva. Tarzán aprende a leer y escribir inglés antes de saber hablarlo, lo que genera una tensión interna fascinante sobre su identidad.
El conflicto se intensifica cuando el mundo exterior, la "civilización", finalmente colisiona con el dominio de Tarzán. La llegada de una expedición estadounidense, que incluye a la figura de Jane Porter, introduce elementos de intriga, codicia y choque cultural. El cómic maneja con destreza la transición de Tarzán de ser un soberano absoluto de la naturaleza a convertirse en un observador confuso de las complejidades y bajezas morales de los seres humanos.
Visualmente, la serie destaca por su realismo. El dibujo de Roberto Castro no escatima en detalles anatómicos ni en la representación de la violencia inherente a la vida salvaje. La selva no es un escenario estático, sino un personaje vivo, denso y peligroso. El diseño de Tarzán huye de la imagen del gimnasta limpio; aquí se le representa cubierto de cicatrices, con una musculatura funcional y una mirada que denota una inteligencia salvaje.
En resumen, Lord of the Jungle es una obra que respeta el material de origen mientras lo dota de una narrativa moderna y cinematográfica. Es una exploración sobre la herencia frente al entorno, la supervivencia y lo que realmente significa ser humano. Para el lector de cómics, representa la oportunidad de conocer la versión definitiva y sin censura de uno de los iconos más perdurables de la cultura popular, alejándose de los tropos simplistas y devolviendo al personaje su ferocidad y profundidad originales.