Conan: El Libro de Thoth es una de las obras más singulares y oscuras dentro de la vasta cronología de la Era Hiboria publicada por Dark Horse Comics. A pesar de llevar el nombre del cimmerio en el título, esta miniserie de cuatro números, publicada originalmente en 2006, se desmarca de la narrativa tradicional de espada y brujería para centrarse en la génesis del mayor adversario de Conan: el hechicero estigio Thoth-Amon. Escrita por dos pesos pesados de la industria, Kurt Busiek y Len Wein, y con el arte distintivo de Kelley Jones, la obra funciona como una biografía épica que explora la corrupción del alma y el ascenso al poder absoluto a través de la magia negra.
La trama se aleja de los campos de batalla nevados del norte para sumergir al lector en las sofocantes y decadentes ciudades de Estigia. La historia comienza no con un mago poderoso, sino con un joven ladrón y mendigo llamado Thutothmes, que sobrevive en las calles de Memphia. A través de una narrativa lineal pero implacable, observamos cómo este joven, impulsado por una ambición desmedida y un resentimiento profundo contra el sistema de castas de su sociedad, comienza su ascenso. El guion de Busiek y Wein es meticuloso al mostrar que el mal de Thoth-Amon no es algo fortuito, sino el resultado de una voluntad inquebrantable que no se detiene ante sacrificios humanos, traiciones ni pactos con entidades primordiales.
El eje central de la obra es, como indica el título, el Libro de Thoth. Este artefacto no es simplemente un manual de hechizos, sino una fuente de conocimiento prohibido que vincula al protagonista con el dios serpiente, Set. La búsqueda y el dominio de este libro marcan el ritmo de la historia, transformando al protagonista de un paria social en un iniciado de los Anillos Negros, y finalmente en el Gran Sacerdote que pondrá en jaque a reinos enteros. La sinopsis evita entrar en detalles sobre los giros argumentales, pero es fundamental entender que la obra trata sobre la pérdida de la humanidad en pos de la divinidad oscura.
Visualmente, el cómic es una experiencia única gracias al trabajo de Kelley Jones. Conocido por su estilo gótico, exagerado y profundamente atmosférico, Jones es el artista ideal para retratar la Estigia de Robert E. Howard. Su dibujo huye del realismo para abrazar lo grotesco y lo onírico. Las sombras son densas, las anatomías son alargadas y los templos de Set parecen estructuras orgánicas que respiran maldad. Este enfoque visual refuerza la sensación de que estamos ante un relato de terror cósmico tanto como de fantasía heroica. El color de Michelle Madsen complementa perfectamente este estilo, utilizando una paleta de tonos ocres, verdes venenosos y rojos profundos que evocan la sangre y el desierto.
Desde el punto de vista del canon, *El Libro de Thoth* es esencial para cualquier seguidor de la mitología de Conan. Proporciona un trasfondo necesario que Howard solo esbozó en sus relatos originales, como "El fénix en la espada". Aquí se explican las motivaciones del villano, su relación con la aristocracia estigia y la naturaleza de su poder. La obra no intenta redimir al personaje; por el contrario, documenta su descenso a la depravación con una honestidad brutal. Es un estudio de personaje que analiza cómo el conocimiento sin ética y la ambición sin límites pueden moldear a un monstruo.
En resumen, *Conan: El Libro de Thoth* es una pieza de orfebrería narrativa que expande el universo hiborio hacia terrenos más densos y filosóficos. Es una historia de origen que prescinde de los tropos del héroe para ofrecer una visión cruda de la alta magia y la política teocrática. Para el lector, representa la oportunidad de entender que, en el mundo de Conan, los monstruos más peligrosos no son siempre las bestias de las tierras salvajes, sino aquellos hombres que, partiendo de la nada, están dispuestos a quemar el mundo con tal de sentarse en un trono de sombras. Es una lectura obligatoria para quienes buscan profundidad histórica y una atmósfera de horror sobrenatural dentro del género de la fantasía.