Aama

Aama: La odisea biopunk y existencial de Frederik Peeters

*Aama*, la obra magna del autor suizo Frederik Peeters, se erige como uno de los pilares fundamentales de la ciencia ficción contemporánea en el noveno arte. Publicada originalmente en cuatro volúmenes entre 2011 y 2014, esta tetralogía no solo es una exhibición de virtuosismo visual, sino una profunda reflexión sobre la evolución humana, la memoria y nuestra relación con la tecnología.

La narrativa se sitúa en un futuro lejano y distópico, pero la historia comienza de manera íntima y desconcertante. El protagonista, Verloc Nim, despierta en medio de un cráter en el planeta desolado Ona-ji. Padece amnesia severa y se encuentra en un estado físico deplorable. A su lado está Churchill, un simio robotizado de gran envergadura que fuma puros y posee una personalidad cínica y protectora. Churchill le entrega a Verloc su propio diario, instándolo a leerlo para recuperar su identidad y comprender cómo han llegado a ese punto crítico.

A través de este recurso narrativo, Peeters nos sumerge en un extenso *flashback* que compone el núcleo de la trama. Verloc Nim es un paria social, un "ludita" en un mundo hipertecnológico. En una sociedad donde la humanidad ha abrazado las modificaciones genéticas, los implantes cibernéticos y la conexión constante a una red global de datos, Verloc ha elegido el camino de la "pureza" biológica. Esta decisión lo ha llevado a la marginación, al fracaso de su matrimonio y a la pérdida de la custodia de su hija. Verloc es un hombre anclado en el pasado, un amante de los libros de papel en una era de información etérea.

La trama se pone en marcha cuando su hermano Conrad, un ejecutivo de alto nivel plenamente integrado en el sistema, lo rescata de su miseria para llevarlo en una misión privada al planeta Ona-ji. El objetivo es recuperar el "Proyecto Aama", una sustancia biológica experimental de potencial desconocido que ha sido desarrollada de forma ilegal por un grupo de científicos que han dejado de emitir señales de vida.

Lo que comienza como una expedición de rescate y recuperación se transforma rápidamente en una epopeya surrealista. Al llegar a Ona-ji, los protagonistas descubren que el ecosistema del planeta ha sido alterado de manera radical por Aama. La sustancia no es simplemente una herramienta o un arma; es una fuerza de la naturaleza inteligente y transformadora que acelera la evolución biológica a ritmos frenéticos, creando formas de vida imposibles y paisajes que desafían la lógica física.

Visualmente, Peeters despliega un imaginario desbordante. Su dibujo, caracterizado por una línea orgánica y detallada, se aleja de la estética fría y metálica de la ciencia ficción tradicional para abrazar lo biológico y lo viscoso. El diseño de las criaturas y los entornos de Ona-ji evoca una sensación de maravilla y horror a partes iguales, recordando en ocasiones a las visiones de Moebius, pero con una identidad propia mucho más terrenal y psicológica.

El guion de *Aama* destaca por su equilibrio entre la acción y la introspección. A pesar de los peligros externos —facciones corporativas rivales y la fauna mutante del planeta—, el verdadero conflicto reside en el interior de Verloc. La obra explora la paternidad, el arrepentimiento y la búsqueda de redención. Aama actúa como un espejo de las ambiciones y miedos de los personajes; es una entidad que busca el siguiente paso evolutivo, obligando a los protagonistas a cuestionar qué significa realmente ser humano en un universo donde la carne y la tecnología son intercambiables.

En conclusión, *Aama* es una obra densa y fascinante que evita los tropos fáciles del género. No busca ofrecer respuestas sencillas sobre el futuro de la especie, sino que plantea preguntas incómodas sobre nuestra dependencia de la técnica y nuestra desconexión con lo natural. Es una lectura imprescindible para quienes buscan una ciencia ficción adulta, filosófica y visualmente impactante, consolidando a Frederik Peeters como uno de los narradores más dotados de su generación.

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