Plutona, publicada por Image Comics, es una obra que se aleja de las convenciones habituales del género de superhéroes para adentrarse en un terreno mucho más pantanoso y humano: el fin de la inocencia. Escrita por el aclamado Jeff Lemire (*Black Hammer*, *Sweet Tooth*) e ilustrada por Emi Lenox (*EmiTown*), con colores de Jordie Bellaire, esta miniserie de cinco números propone una premisa tan sencilla como perturbadora que subvierte las expectativas del lector desde la primera página.
La historia se sitúa en un entorno suburbano aparentemente anodino, en las afueras de una gran metrópolis donde los superhéroes son una realidad cotidiana, aunque distante. El relato no se centra en las batallas épicas o en las crisis cósmicas, sino en un grupo de cinco adolescentes con personalidades y trasfondos muy distintos: Teddy, un joven obsesionado con los superhéroes que pasa su tiempo rastreando señales de combates; Mie, una chica que intenta encajar en el instituto; su hermano pequeño Mike; Diane, la voz de la razón del grupo; y Ray, el típico chico problemático y rebelde.
El catalizador de la trama ocurre cuando este grupo de jóvenes, mientras deambula por el bosque local, tropieza con el cadáver de Plutona, la superheroína más grande y poderosa del mundo. A partir de este hallazgo macabro, la narrativa se despoja de cualquier rastro de aventura heroica para transformarse en un estudio psicológico sobre la moralidad, el miedo y la dinámica de grupo bajo una presión extrema.
A diferencia de otras historias donde el descubrimiento de un cuerpo inicia una investigación policial o una búsqueda de justicia, en *Plutona* el enfoque es puramente introspectivo. Los protagonistas se ven obligados a decidir qué hacer con el cuerpo, una decisión que actúa como un espejo de sus propias inseguridades y oscuridades. El cómic explora cómo un evento de tal magnitud fractura la frágil cohesión del grupo, sacando a relucir tensiones preexistentes y forzando a cada personaje a enfrentarse a la realidad de la mortalidad de una manera cruda y sin filtros.
Estructuralmente, la obra utiliza un recurso narrativo muy eficaz: cada número incluye una historia corta al final, ilustrada por el propio Jeff Lemire, que narra las últimas veinticuatro horas de Plutona antes de su muerte. Este contraste entre el estilo indie y detallado de Emi Lenox para el presente de los niños, y el trazo más rudo y expresivo de Lemire para el pasado de la heroína, crea una dualidad fascinante. Mientras los niños lidian con el cadáver en el bosque, el lector presencia la soledad y las dificultades personales de la mujer detrás de la capa, humanizando al icono justo cuando este ha dejado de existir.
El arte de Emi Lenox es fundamental para el tono de la obra. Su estilo, que recuerda al cómic independiente y al *slice-of-life*, es perfecto para capturar la vulnerabilidad de la adolescencia. No busca la espectacularidad del género de capas, sino la expresividad en los rostros y la atmósfera opresiva del bosque. Los colores de Jordie Bellaire terminan de redondear la experiencia, utilizando paletas apagadas que refuerzan la sensación de realismo sucio y melancolía que impregna cada viñeta.
*Plutona* es, en esencia, una deconstrucción del mito del superhéroe vista a través de los ojos de quienes suelen ser meros espectadores o víctimas colaterales: los civiles, y más concretamente, los niños. No hay grandes discursos sobre la responsabilidad o el poder; solo hay confusión, egoísmo, lealtad puesta a prueba y el peso insoportable de un secreto compartido. Es una lectura obligatoria para quienes buscan historias que utilicen el marco de lo fantástico para explorar las verdades más incómodas de la condición humana y el abrupto paso de la infancia a la madurez. La obra evita los fuegos artificiales para centrarse en el silencio que queda después de que el héroe cae, recordándonos que, a veces, lo más aterrador no es el villano, sino lo que somos capaces de hacer cuando nadie nos mira.