Solomon Kane – Red Shadows por Antonimo+Gulik para CRG

La adaptación al cómic de "Solomon Kane: Red Shadows", publicada originalmente por Dark Horse y distribuida en la comunidad hispanohablante a través del esfuerzo de preservación de CRG (con el guion de Scott Allie y el arte de Mario Guevara, a quien a menudo se asocia en créditos de escaneo con nombres como Gulik), representa uno de los hitos más significativos en la traslación de la obra de Robert E. Howard a las viñetas contemporáneas. Esta miniserie no es solo una traslación literal, sino una expansión atmosférica del primer relato publicado del personaje en 1928.

La narrativa se sitúa a finales del siglo XVI y nos presenta a Solomon Kane, un puritano inglés cuya existencia está definida por un código moral inquebrantable y una fe que bordea el fanatismo. Kane no es un héroe en el sentido convencional; es un justiciero sombrío, un hombre que se considera una herramienta de Dios para erradicar el mal en todas sus formas, ya sean humanas o sobrenaturales. La historia arranca con un encuentro fortuito en los bosques de Francia, donde Kane halla a una joven moribunda, víctima de una banda de forajidos liderada por un criminal conocido como "Le Loup" (El Lobo). Este evento desencadena una obsesión que llevará al protagonista a cruzar continentes.

El guion de esta versión profundiza en la psicología de Kane, mostrando su rigidez y la soledad inherente a su misión. A diferencia de otros personajes de Howard como Conan el Bárbaro, Kane no busca riqueza ni gloria; su motor es una sed de justicia que a menudo se confunde con la venganza personal. La trama se divide en dos actos geográficos y tonales muy claros: la persecución inicial en la Europa continental, marcada por el frío y la decadencia de los bandidos, y el posterior viaje al "Continente Negro", África, donde la historia se sumerge de lleno en el horror sobrenatural y la fantasía oscura.

Visualmente, el trabajo de Mario Guevara es fundamental para establecer la identidad de este cómic. Su estilo, caracterizado por un trazo sucio, detallado y cargado de sombras, captura a la perfección la estética del "Weird Menace" (amenaza extraña). Guevara logra que el entorno sea un personaje más; los bosques europeos se sienten opresivos y los paisajes africanos exudan un misticismo antiguo y peligroso. El diseño de Solomon Kane respeta la iconografía clásica —el sombrero de ala ancha, el jubón negro y su arsenal de estoques y pistolas de chispa—, pero le otorga una expresividad demacrada que refleja el desgaste de su alma.

En el segundo tramo de la obra, el cómic introduce elementos de magia ancestral y vudú, elevando la apuesta más allá de un simple duelo de espadachines. Es aquí donde Kane se encuentra con N'Longa, un chamán africano que se convertirá en una figura recurrente en su mitología. La interacción entre la fe cristiana de Kane y la magia animista de N'Longa crea un contraste fascinante que define gran parte del trasfondo filosófico del personaje: la lucha contra el mal común por encima de las diferencias doctrinales.

La edición de CRG permite apreciar la calidad de la narrativa visual sin interrupciones, destacando el ritmo narrativo que alterna secuencias de acción cruda y violenta con momentos de introspección silenciosa. No hay concesiones a la ligereza; el tono es severo y la violencia es presentada como una consecuencia inevitable de la depravación humana. "Red Shadows" es, en esencia, el estudio de una persecución implacable. Kane es un depredador de depredadores, y el cómic logra transmitir esa sensación de inevitabilidad: no importa cuán lejos huya el culpable, la justicia de Kane, lenta pero segura, terminará por alcanzarlo.

Para el lector interesado en el cómic de autor con raíces en la literatura pulp, esta obra es una pieza fundamental. Logra capturar la esencia de la prosa de Howard —su energía, su pesimismo y su fascinación por lo desconocido— y la traduce a un lenguaje visual moderno que no ha perdido ni un ápice de la fuerza original. Es una historia de sombras, tanto físicas como espirituales, donde el rojo de la sangre es el único color que parece romper la monotonía de un mundo sumido en la oscuridad.

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