Super Zombies

*Super Zombies*, una miniserie de cinco números lanzada por la editorial Dynamite Entertainment, se posiciona como una obra fundamental para entender la convergencia entre el género de los superhéroes y el horror apocalíptico de finales de la década de los 2000. Escrita por Marc Guggenheim (conocido por su trabajo en *Arrow* y *The Amazing Spider-Man*) y con el arte detallado de Mel Rubi, esta obra no busca simplemente añadir muertos vivientes a un entorno de capas y máscaras, sino que redefine la amenaza que supone la pérdida de la humanidad en seres con capacidades divinas.

La premisa de la obra nos sitúa en un mundo que ya ha colapsado. No asistimos al inicio del brote, sino a sus consecuencias más devastadoras. En este universo, los protectores de la humanidad, aquellos seres dotados de habilidades extraordinarias que una vez fueron símbolos de esperanza, han sucumbido a un virus insaciable. Sin embargo, a diferencia de los zombis tradicionales de la cultura popular —lentos, torpes y carentes de raciocinio—, los protagonistas de *Super Zombies* conservan una característica aterradora: mantienen sus superpoderes y, en gran medida, sus facultades cognitivas y recuerdos, aunque todo ello queda subordinado a un hambre voraz y absoluta por la carne humana.

El guion de Guggenheim se aleja de la parodia o el humor negro que a veces impregna este subgénero para centrarse en una narrativa de supervivencia pura y dura. La historia explora la jerarquía del poder en un ecosistema donde la cadena alimenticia ha sido alterada permanentemente. Los "supers" infectados no son solo monstruos; son cazadores estratégicos que utilizan su vuelo, su fuerza sobrehumana y sus proyecciones de energía para acorralar a los pocos supervivientes que quedan, tanto humanos comunes como héroes que aún no han sido contagiados.

Uno de los pilares narrativos de la obra es la exploración de la ética y la identidad. El cómic plantea preguntas incómodas sobre qué queda de un héroe cuando su brújula moral es reemplazada por una necesidad biológica incontrolable. La tensión no solo proviene de las escenas de acción, sino de la desesperación de los personajes no infectados, quienes deben enfrentarse a antiguos aliados que conocen todos sus puntos débiles. La dinámica de "gato y ratón" se eleva a una escala épica cuando los perseguidores pueden derribar edificios o moverse a velocidades supersónicas.

En el apartado visual, Mel Rubi realiza un trabajo excepcional al capturar la decadencia de este mundo. Su estilo, detallado y visceral, se aleja de la estética limpia de los cómics de superhéroes convencionales para abrazar una atmósfera de suciedad, sangre y degradación. El diseño de los personajes refleja esta caída: los trajes icónicos están desgarrados, las capas deshilachadas y los rostros,

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