Codename Action

Codename Action: El despertar del espionaje pulp en la Guerra Fría

Publicado por Dynamite Entertainment en 2013, *Codename Action* es una miniserie de seis números que funciona como una sofisticada carta de amor al género de espionaje de los años 60 y a la rica tradición de los héroes de las revistas *pulp*. Escrita por Chris Roberson e ilustrada por Jonathan Lau, la obra no solo busca entretener, sino que actúa como una ambiciosa pieza de arqueología pop, reimaginando los orígenes de uno de los juguetes más icónicos de la historia: Captain Action.

La trama se sitúa en el corazón de la Guerra Fría, un periodo definido por la paranoia, los secretos de Estado y la constante amenaza de una aniquilación nuclear. Sin embargo, Roberson introduce un giro narrativo que eleva la tensión más allá de los conflictos diplomáticos habituales entre Washington y Moscú. La historia arranca cuando las agencias de inteligencia más importantes del mundo detectan una anomalía inquietante: figuras clave en los gobiernos de las superpotencias están siendo reemplazadas por impostores perfectos. Esta infiltración no responde a los intereses de ninguna nación conocida, sino a una organización clandestina y tecnológicamente avanzada conocida como el "Imperio Invisible".

El protagonista de esta odisea es un agente de inteligencia de élite, un hombre cuya verdadera identidad es un misterio incluso para sus aliados y que posee una habilidad sobrehumana para el disfraz y la infiltración. A través de sus ojos, el lector es testigo del nacimiento de una nueva era de heroísmo. Lo que hace que *Codename Action* destaque en el panorama del cómic contemporáneo es su capacidad para integrar a otros personajes clásicos del dominio público y del universo *pulp* en una narrativa cohesionada. En sus páginas vemos versiones modernizadas de figuras como Operator 5 y G-8, quienes aquí operan como agentes de campo en una coalición internacional desesperada por detener el colapso del orden mundial.

El guion de Chris Roberson maneja con maestría el ritmo del "spy-fi" (espionaje con elementos de ciencia ficción). La narrativa se aleja de los tropos más caricaturescos del género para ofrecer una visión más cruda y estratégica, donde la tecnología experimental de la época —desde dispositivos de escucha rudimentarios hasta prototipos de aviación avanzada— juega un papel crucial. La amenaza del Imperio Invisible se siente genuina y aterradora, ya que su capacidad para suplantar a cualquier individuo socava la base misma de la confianza internacional.

En el apartado visual, Jonathan Lau realiza un trabajo excepcional. Su estilo es dinámico y detallado, capturando a la perfección la estética de los años 60 sin caer en la nostalgia vacía. Lau destaca especialmente en las secuencias de acción, donde su composición de página permite que las coreografías de combate y las persecuciones aéreas fluyan con una energía cinematográfica. El diseño de los personajes respeta sus raíces clásicas, pero les otorga una funcionalidad moderna que los hace creíbles en un entorno de operaciones encubiertas.

*Codename Action* es, en esencia, una historia sobre la identidad y el deber. A medida que el protagonista se ve obligado a adoptar múltiples rostros para combatir a un enemigo que no tiene ninguno, el cómic explora el sacrificio personal que conlleva la protección del mundo libre. No es solo una precuela que explica cómo un hombre llegó a convertirse en el "Capitán Acción", sino una exploración de cómo el mundo de los héroes *pulp* de entreguerras tuvo que evolucionar para sobrevivir en la compleja red de intrigas de la era atómica.

Para el lector experto, la obra ofrece múltiples capas de lectura, desde las referencias históricas hasta los guiños a la cronología de los personajes originales. Para el lector casual, es un thriller de espionaje sólido, autoconclusivo y visualmente impactante que logra revitalizar conceptos clásicos con una sensibilidad narrativa

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