Simone

Simone, la obra gestada por la icónica dupla argentina integrada por el guionista Carlos Trillo y el dibujante Eduardo Risso, representa una de las cumbres del cómic de género negro y erótico de finales de los años 90. Publicada originalmente por entregas en revistas como *Skorpio* y posteriormente recopilada en álbumes, esta obra es un ejercicio magistral de atmósfera, crítica social y narrativa visual que trasciende las etiquetas convencionales del género.

La historia se sitúa en una urbe distópica y opresiva, una metrópolis que parece suspendida en un tiempo indeterminado donde la estética del *film noir* clásico se funde con una decadencia futurista. En este escenario, la privacidad es un lujo inexistente y la vigilancia es la norma. La trama nos presenta a Simone, una mujer de una belleza magnética y enigmática que trabaja en un exclusivo club nocturno. Sin embargo, Simone no es una trabajadora convencional; su rol dentro de este ecosistema de vicio y poder es el de una observadora silenciosa, una figura que navega entre las sombras de una élite corrupta y depravada.

El guion de Carlos Trillo no se limita a la superficie de un relato de intriga. A través de Simone, el autor explora las dinámicas del poder, el voyerismo y la alienación urbana. La protagonista actúa como un espejo en el que se reflejan las miserias de los poderosos: políticos, empresarios y figuras influyentes que acuden al club para dar rienda suelta a sus instintos más oscuros. Simone posee un secreto, una motivación oculta que la mantiene vinculada a ese entorno asfixiante, y es precisamente esa ambigüedad la que impulsa el motor narrativo de la obra. El lector se convierte en un cómplice de su mirada, descubriendo junto a ella los hilos invisibles que mueven una sociedad al borde del colapso moral.

Desde el punto de vista gráfico, Eduardo Risso despliega en 'Simone' todo el arsenal técnico que lo consagraría poco después a nivel internacional con obras como *100 Balas*. Su uso del claroscuro es, sencillamente, referencial. Risso utiliza el blanco y negro no solo como una elección estética, sino como una herramienta narrativa fundamental para definir el tono de la historia. Las sombras en 'Simone' son densas, casi líquidas, y sirven para ocultar tanto los rostros de los corruptos como las verdaderas intenciones de la protagonista. La arquitectura de la ciudad, con sus ángulos imposibles y sus espacios claustrofóbicos, refuerza la sensación de atrapamiento que define la vida de los personajes.

La anatomía y la expresividad que Risso otorga a Simone son claves para entender el impacto del cómic. A pesar de ser una obra con una fuerte carga erótica, el dibujo nunca cae en lo gratuito. La sensualidad de Simone es un arma y, al mismo tiempo, una armadura. Su lenguaje corporal comunica mucho más que sus escasos diálogos, convirtiéndola en una de las heroínas más complejas y fascinantes del cómic adulto contemporáneo. La composición de las viñetas, el ritmo cinematográfico y la capacidad para narrar a través del silencio hacen que cada página sea una lección de narrativa secuencial.

En resumen, 'Simone' es un cómic que disecciona la condición humana bajo la presión de un sistema totalitario y decadente. No es solo la historia de una mujer en un entorno hostil, sino una reflexión sobre la identidad y la resistencia en un mundo donde todo está a la venta. La sinergia entre el cinismo poético de Trillo y el virtuosismo visual de Risso convierte a esta obra en una pieza imprescindible para cualquier estudioso del medio. Es un relato crudo, elegante y profundamente atmosférico que demuestra que el cómic es el vehículo perfecto para explorar las sombras más profundas del alma humana sin necesidad de artificios innecesarios.

Deja un comentario