Transformers Vol2

La publicación de Transformers Vol. 2 por parte de IDW Publishing, iniciada a finales de 2009 bajo la dirección principal del guionista Mike Costa, marcó un punto de inflexión fundamental en la narrativa de los habitantes de Cybertron. Tras los eventos devastadores de *All Hail Megatron*, este volumen —a menudo referido como la serie "Ongoing"— se aleja de la estructura clásica de la eterna batalla entre el bien y el mal para adentrarse en un terreno mucho más pantanoso: la política, la supervivencia y las consecuencias psicológicas de una guerra de millones de años.

La premisa arranca en una Tierra que ya no es un campo de batalla pasivo. Tras la ocupación global de los Decepticons, la humanidad ha dejado de ver a los Transformers como visitantes o aliados potenciales para percibirlos como una amenaza existencial unificada. El cómic establece un escenario de posguerra donde los Autobots se encuentran en su punto más bajo. Sin recursos, escondidos en bases improvisadas y perseguidos por Skywatch, una organización gubernamental humana equipada con tecnología de ingeniería inversa diseñada específicamente para neutralizar y capturar cybertronianos, la facción de Optimus Prime se enfrenta a una extinción inminente en un planeta hostil.

El motor narrativo de este volumen es la crisis de identidad de sus protagonistas. El primer arco argumental sacude los cimientos de la franquicia con una decisión sin precedentes: Optimus Prime, abrumado por la culpa y el peso de las bajas civiles, decide entregarse a las autoridades humanas. Este acto de rendición no solo busca la paz a través de la diplomacia, sino que deja a los Autobots restantes en un estado de anarquía interna. La serie explora entonces qué sucede cuando el símbolo máximo de la libertad abandona el mando, obligando a personajes como Bumblebee a asumir un liderazgo para el que no están preparados, mientras intentan mantener la cohesión de un grupo que empieza a cuestionar sus propios ideales.

En el bando opuesto, los Decepticons no están en mejor situación. Tras la derrota de Megatron, la facción se ha fragmentado en células aisladas, mercenarios y desertores que luchan por encontrar un nuevo propósito o simplemente por sobrevivir al hambre de Energon. La narrativa de Costa se detiene en personajes secundarios, otorgándoles una profundidad inusual. Se exploran las motivaciones de figuras como Thundercracker, cuya desilusión con la causa Decepticon lo lleva a una búsqueda de identidad propia, o la ambición política de Starscream en un vacío de poder.

Visualmente, el volumen comenzó con el arte de Don Figueroa, quien introdujo un rediseño polémico pero detallado que mezclaba la estética clásica con elementos de las películas de acción real, enfatizando la complejidad mecánica de los personajes. A medida que la serie avanza, el tono visual se vuelve más crudo y oscuro, acompañando una trama que se aleja de las escaramuzas espaciales para centrarse en thrillers de espionaje, incidentes diplomáticos internacionales y dilemas éticos sobre la coexistencia entre especies.

Uno de los mayores logros de *Transformers Vol. 2* es su enfoque en la "humanidad" de las máquinas. Los diálogos son densos y cargados de subtexto político. La serie no teme mostrar a los Autobots cometiendo errores tácticos o morales, ni a los humanos actuando con una crueldad justificada por el trauma. La tensión constante entre la necesidad de ocultarse y el deseo de justicia define el ritmo de los primeros veintitantos números, preparando el terreno para eventos de mayor escala como *Chaos*.

En resumen, este volumen representa la madurez de la continuidad de IDW. Es una obra que deconstruye el mito del héroe infalible y analiza las cicatrices que deja un conflicto bélico interminable. No es solo un cómic sobre robots que se transforman en vehículos; es un drama de supervivencia sobre refugiados de guerra atrapados en un mundo que los odia, liderados por figuras que ya no saben si su causa sigue siendo justa. Es el puente necesario que permitió que la franquicia evolucionara hacia narrativas más complejas y aclamadas, estableciendo las bases de lo que sería la era moderna de los Transformers en el noveno arte.

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