MENTAT

Mentat, la obra escrita y dibujada por el maestro argentino Eduardo Risso, se erige como una de las piezas más singulares y atmosféricas de la ciencia ficción contemporánea en el noveno arte. Conocido mundialmente por su estilo inconfundible de claroscuros en *100 Bullets*, Risso asume aquí el rol de autor integral para sumergirnos en una distopía donde la carne y la información se funden en una danza peligrosa.

La historia nos traslada a un futuro no muy lejano, pero profundamente fracturado. En este escenario, la sociedad ha evolucionado —o involucionado— hacia una dependencia absoluta de la gestión de datos. Sin embargo, en un giro que recuerda a las premisas más puras del género, la tecnología digital ha alcanzado un límite o una desconfianza tal que las corporaciones y los poderes fácticos han recurrido de nuevo al procesador más complejo y enigmático que existe: el cerebro humano. Aquí es donde entran en juego los Mentats.

Un Mentat no es simplemente un erudito o un genio; es una herramienta biológica. Son individuos sometidos a procesos de condicionamiento y mejora cognitiva para actuar como archivos vivientes, calculadoras humanas y procesadores de lógica pura. En este universo, poseer un Mentat es poseer el activo más valioso del mercado. La trama se centra en uno de estos seres, un hombre cuya existencia está definida por la frialdad del análisis y la acumulación de secretos que no le pertenecen.

El conflicto arranca cuando la impecable maquinaria mental del protagonista comienza a mostrar fisuras. No se trata de un error de cálculo, sino de algo mucho más peligroso para el statu quo: la intrusión de la subjetividad y la memoria personal en un sistema diseñado para la objetividad absoluta. Al procesar una información específica para sus empleadores, el Mentat descubre una verdad que no puede ser simplemente almacenada y olvidada. Este hallazgo lo convierte instantáneamente en un elemento defectuoso y, por extensión, en un objetivo a eliminar.

A partir de este punto, el cómic se transforma en un thriller de persecución frenético pero introspectivo. Risso utiliza la narrativa para explorar la deshumanización en la era de la información. El protagonista debe huir a través de una urbe que es, al mismo tiempo, un prodigio de diseño futurista y un vertedero de decadencia moral. En su huida, no solo intenta salvar su vida física, sino recuperar los fragmentos de una identidad que le fue arrebatada para convertirlo en la herramienta perfecta.

Visualmente, *Mentat* es una lección magistral de narrativa gráfica. Eduardo Risso despliega todo su arsenal técnico: el uso expresivo de las sombras, que aquí sirven para ocultar tanto las conspiraciones corporativas como los rincones oscuros de la mente humana; y una composición de página que juega con el ritmo cardíaco del lector. La estética se aleja del cyberpunk brillante y saturado de neones para abrazar una visión más sucia, táctil y opresiva, donde el peso del entorno parece aplastar a los personajes.

La obra no se conforma con ser un ejercicio de estilo. Plantea preguntas incómodas sobre la propiedad del pensamiento y el coste del progreso. ¿Qué queda de un hombre cuando su mente es propiedad de una empresa? ¿Es posible la libertad en un mundo donde cada dato es rastreado? Sin caer en florituras innecesarias, Risso construye un relato seco, directo y visualmente impactante que respeta la inteligencia del lector.

En conclusión, *Mentat* es una pieza imprescindible para los amantes de la ciencia ficción dura y del género negro. Es una exploración sobre la fragilidad de la memoria y el poder absoluto de la información, servida con el arte de uno de los dibujantes más influyentes de las últimas décadas. Una historia donde el mayor peligro no son las máquinas, sino la capacidad del hombre para convertir a sus semejantes en una extensión de las mismas.

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