Galactica – Estrella de Combate – Look-in

La adaptación al cómic de «Galactica: Estrella de Combate» publicada en la revista británica Look-in representa uno de los hitos más interesantes y visualmente impactantes de la traslación de la ciencia ficción televisiva al noveno arte. Mientras que en Estados Unidos la licencia fue gestionada por Marvel Comics con un enfoque más cercano al género de superhéroes, la versión de *Look-in* —conocida como la «Junior TV Times» del Reino Unido— optó por un realismo pictórico y una fidelidad estética que la desmarcaron por completo de sus contrapartes contemporáneas.

Esta versión, que comenzó su andadura a finales de 1979, se centra en la premisa fundamental de la serie creada por Glen A. Larson: tras la devastadora traición de los Cylons y la aniquilación de las Doce Colonias de Kobol, los últimos restos de la humanidad se agrupan en una flota heterogénea de naves civiles. Bajo la protección de la última nave de combate superviviente, la Galactica, emprenden un viaje desesperado a través del cosmos en busca de una mítica decimotercera colonia llamada Tierra.

El núcleo narrativo del cómic de *Look-in* se apoya en la dinámica de sus protagonistas: el carismático y temerario Capitán Starbuck, el disciplinado y estratégico Capitán Apollo, y la figura patriarcal y sabia del Comandante Adama. A diferencia de otras adaptaciones que se tomaban libertades creativas con el diseño, el equipo artístico de *Look-in*, encabezado de forma magistral por el legendario Mike Noble, se esforzó por capturar con precisión fotográfica los rostros de los actores originales (Dirk Benedict, Richard Hatch y Lorne Greene) y la compleja ingeniería de las naves espaciales.

El trabajo de Mike Noble es, sin duda, el elemento definitorio de esta obra. Su estilo se caracteriza por un uso vibrante del color y una composición de página cinematográfica que lograba transmitir la escala épica de las batallas espaciales. Noble no se limitaba a dibujar viñetas; creaba secuencias de acción donde los cazas Viper y los Raiders Cylons parecían desplazarse con una inercia real. La representación de los Cylons en estas páginas es especialmente notable: sus armaduras cromadas y su ojo oscilante adquieren una cualidad amenazante y fría que superaba, en ocasiones, lo visto en la pantalla debido a las limitaciones presupuestarias de la televisión de la época.

En cuanto a su estructura, el cómic se presentaba en entregas semanales de dos páginas, generalmente a todo color. Este formato obligaba a un ritmo narrativo frenético, donde cada entrega debía avanzar la trama y culminar en un *cliffhanger* que mantuviera el interés del lector. Las historias oscilaban entre la adaptación de episodios clave de la serie y relatos originales que exploraban los peligros del espacio profundo: desde encuentros con civilizaciones alienígenas desconocidas hasta sabotajes internos y la constante presión psicológica de ser perseguidos por una fuerza robótica implacable liderada por el traidor Baltar.

La atmósfera del cómic logra capturar ese sentimiento de "arca en el espacio". Se percibe la precariedad de la flota, la escasez de recursos y la tensión de vivir bajo la sombra de la extinción. Sin embargo, también mantiene el espíritu de aventura y heroísmo clásico, donde la pericia de los pilotos y la integridad moral de sus líderes son la única barrera entre la supervivencia y el olvido.

En resumen, la versión de *Look-in* de «Galactica: Estrella de Combate» no es solo un producto de *merchandising* de su tiempo, sino una obra de arte secuencial de primer nivel. Destaca por su rigor visual, su capacidad para expandir el universo de la serie sin traicionar su esencia y por ofrecer una de las visiones más espectaculares de la odisea espacial de la flota colonial. Es una pieza imprescindible para entender cómo el cómic británico de finales de los 70 elevó el estándar de las adaptaciones televisivas, convirtiendo cada página en un espectáculo de diseño y narrativa de ciencia ficción.

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