Publicada originalmente en 2009 por la editorial BOOM! Studios, *Irredeemable* es una de las obras más ambiciosas y perturbadoras del guionista Mark Waid. Acompañado en el dibujo por Peter Krause, Waid utiliza esta serie para plantear una pregunta fundamental que ha sobrevolado el género de superhéroes desde su concepción: ¿Qué sucedería si el ser más poderoso y noble del planeta, aquel en quien todos confían ciegamente, decidiera de repente dejar de ser un héroe para convertirse en el peor villano de la historia?
La trama se centra en el Plutoniano, un análogo de Superman que durante años fue el protector absoluto de la Tierra. Poseedor de poderes casi divinos —fuerza inconmensurable, vuelo, invulnerabilidad y sentidos aumentados—, el Plutoniano era el faro de esperanza de la humanidad. Sin embargo, al inicio de la serie, ese faro se apaga de la forma más violenta imaginable. Sin previo aviso y sin una explicación aparente, el héroe comienza una masacre sistemática, destruyendo ciudades enteras y asesinando a millones de personas, incluyendo a antiguos aliados y amigos.
El núcleo narrativo de *Irredeemable* no es solo la destrucción física que el Plutoniano inflige al mundo, sino el desmantelamiento psicológico del mito del superhéroe. A través de una estructura que alterna el presente apocalíptico con analepsis (flashbacks) de la vida del protagonista, Waid construye un estudio de personaje meticuloso. La obra explora cómo el peso de las expectativas globales, la falta de privacidad, el escrutinio constante y la incapacidad de satisfacer a una humanidad inherentemente egoísta terminan por erosionar la psique de un hombre que, a pesar de sus poderes, posee una fragilidad emocional devastadora.
Mientras el Plutoniano desata su ira, el foco de la resistencia recae en "The Paradigm" (El Paradigma), el grupo de superhéroes que anteriormente luchaba a su lado. Personajes como Qubit, Bette Noir, Gilgamos y Charybdis se ven obligados a operar en la clandestinidad, intentando desesperadamente encontrar una forma de detener a un ser que conocen íntimamente pero que ahora les resulta completamente ajeno. La dinámica del grupo es de una tensión constante; el miedo al Plutoniano se mezcla con la culpa de no haber visto las señales de su colapso mental y la sospecha mutua, ya que muchos de ellos guardan secretos que podrían haber contribuido a la caída del héroe.
A diferencia de otras deconstrucciones del género que apuestan por el cinismo o la sátira, *Irredeemable* se mantiene firme en el drama y el horror psicológico. No hay un tono de parodia; la amenaza es real, tangible y aterradora. El guion de Waid destaca por su capacidad para mostrar la vulnerabilidad del "dios" caído, revelando que su maldad no nace de un deseo de conquista tradicional, sino de un resentimiento profundo y una alienación absoluta. Es el retrato de un hombre que intentó ser perfecto y, al fracasar, decidió que el mundo debía pagar por su decepción.
El arte de Peter Krause juega un papel crucial en esta narrativa. Su estilo es limpio y recuerda a la estética clásica de la Edad de Plata de los cómics, lo cual crea un contraste escalofriante con la violencia gráfica y la oscuridad de los eventos que retrata. Esta yuxtaposición visual refuerza la idea de que la tragedia ocurre dentro de los tropos familiares del género, subvirtiéndolos desde adentro.
En conclusión, *Irredeemable* es una exploración exhaustiva sobre la naturaleza del poder absoluto y las consecuencias de la falta de empatía. Es una obra que desafía al lector a mirar más allá de la capa y el emblema, cuestionando si la humanidad realmente merece ser salvada y si un individuo puede soportar la carga de ser un salvador sin perder su propia humanidad en el proceso. Es, en esencia, la crónica de una caída inevitable hacia el abismo, donde la redención no es una opción y el título de la obra se convierte en una sentencia definitiva.