Transformers: Autocracy es una obra fundamental dentro de la continuidad de IDW Publishing, posicionándose como una precuela esencial que redefine los orígenes del conflicto milenario entre Autobots y Decepticons. Escrita por Chris Metzen y Flint Dille, con el arte distintivo de Livio Ramondelli, esta miniserie de doce números (originalmente publicada en formato digital) se aleja de la narrativa heroica tradicional para adentrarse en un thriller político y bélico de tintes oscuros.
La historia se sitúa en una era de decadencia conocida como el final de la Edad de Oro de Cybertron. El planeta no es el campo de batalla yermo que solemos ver, sino una metrópolis industrial sumida en una profunda crisis social y política. El gobierno está bajo el control de la "Autocracia", un régimen liderado por Zeta Prime. Lejos de ser el líder sabio que la mitología de los Primes suele sugerir, Zeta es retratado como un tirano paranoico que mantiene el orden mediante el miedo, la vigilancia extrema y el uso de una fuerza policial implacable.
El protagonista absoluto es Orion Pax, mucho antes de convertirse en el Optimus Prime que lideraría a los Autobots. En esta etapa, Pax no es un filósofo ni un pacifista, sino un comandante de policía de élite, un "cop" endurecido que cree fervientemente en la ley y el orden. Su misión es mantener la paz en una sociedad que se desmorona, pero su lealtad se ve puesta a prueba cuando se enfrenta a la brutalidad sistemática del régimen al que sirve. Orion Pax personifica el dilema moral central de la obra: ¿es posible servir a la justicia dentro de un sistema intrínsecamente corrupto?
Frente a la opresión de la Autocracia surge un movimiento insurgente liderado por un carismático y brutal exgladiador: Megatron. En *Autocracy*, Megatron no es presentado inicialmente como un villano unidimensional, sino como un revolucionario que capitaliza el descontento de las clases bajas y los marginados de Cybertron. Su retórica de libertad e igualdad resulta atractiva para muchos, incluido el propio Orion Pax en ciertos momentos, lo que genera una dinámica de respeto y rivalidad ideológica muy compleja. La obra explora cómo las buenas intenciones de una revolución pueden pervertirse rápidamente hacia el extremismo y el terrorismo.
El guion de Metzen y Dille destaca por su capacidad para desmitificar a los iconos de la franquicia. Se explora la burocracia del Senado de Cybertron, la manipulación de los recursos energéticos y el uso de armas de destrucción masiva como herramientas de control estatal. La narrativa avanza con un ritmo frenético, alternando entre interrogatorios tensos, conspiraciones en las sombras y batallas urbanas de gran escala.
Un elemento inseparable de la identidad de *Transformers: Autocracy* es el apartado visual de Livio Ramondelli. Su estilo, caracterizado por un uso intensivo de la pintura digital, texturas sucias y una iluminación atmosférica casi expresionista, refuerza el tono sombrío de la historia. Cybertron se siente como un lugar