Tras el cierre de su mítica saga *Strangers in Paradise*, Terry Moore decidió dar un giro radical a su carrera sin abandonar su característico estilo narrativo. El resultado fue *Echo*, una obra de ciencia ficción y suspense que se aleja de los tropos habituales del género para ofrecer una visión realista, cruda y profundamente humana sobre el poder, la ética científica y las consecuencias del progreso militar descontrolado. Publicada de forma independiente bajo su propio sello, Abstract Studio, esta serie de 30 números se consolida como un referente del cómic de autor contemporáneo.
La historia comienza con Julie Martin, una fotógrafa que atraviesa un momento personal y financiero crítico. Mientras se encuentra en el desierto de Alaska intentando capturar imágenes que salven su carrera, presencia por accidente una explosión aérea masiva. En ese instante, una lluvia de partículas metálicas incandescentes cae sobre ella. Lejos de quemarla o matarla, este material —una aleación experimental de alta tecnología— se adhiere a su piel, fusionándose con su cuerpo y formando una especie de peto o armadura orgánica que no puede quitarse.
Este incidente es el punto de partida de un thriller de persecución incesante. El material que ahora recubre el torso de Julie no es un simple metal; es el resultado del Proyecto Phi, una investigación secreta financiada por la corporación Hephaestus Associates. El objetivo del proyecto era crear un traje de combate capaz de manipular la energía a niveles atómicos, una suerte de arma definitiva que no requiere de armamento externo, sino que convierte al portador en una fuente de poder devastadora. Sin embargo, el experimento salió mal, resultando en la muerte de la piloto de pruebas, Annie, y la dispersión de la aleación que ahora posee Julie.
A partir de aquí, la trama se bifurca en dos frentes. Por un lado, seguimos la huida de Julie, quien descubre con horror que la aleación está viva, que tiene la capacidad de regenerarse y que está alterando su propia fisiología. Por otro lado, conocemos a Dillon Murphy, un guardabosques y viudo de la piloto fallecida, quien busca respuestas sobre la desaparición de su esposa. El encuentro entre Julie y Dillon se convierte en el núcleo emocional de la obra, uniendo a dos personas rotas por el sistema en una lucha por la supervivencia contra una maquinaria corporativa que los considera meros daños colaterales.
El antagonismo en *Echo* está representado por Hephaestus Associates y, específicamente, por figuras como Ivy Raven, una agente de seguridad con una brújula moral ambigua, y científicos cuya ambición nubla cualquier rastro de ética. La corporación no busca salvar a Julie; busca recuperar su propiedad intelectual a cualquier precio, incluso si eso implica la disección de la protagonista. Moore utiliza esta premisa para explorar temas complejos: la responsabilidad del creador sobre su obra, el peligro de la energía nuclear y la deshumanización que conlleva la carrera armamentística.
Visualmente, *Echo* es una lección de narrativa gráfica. Fiel a su estilo, Moore utiliza el blanco y negro para enfatizar la expresividad de sus personajes. Su habilidad para dibujar mujeres reales, con anatomías creíbles y rostros capaces de transmitir una gama infinita de emociones, es lo que ancla la historia a la realidad a pesar de sus elementos fantásticos. El diseño de la aleación es minimalista pero inquietante; no se siente como la armadura de un superhéroe, sino como un parásito tecnológico que resulta tan fascinante como aterrador.
El ritmo de la obra es cinematográfico. Moore maneja los tiempos con maestría, alternando secuencias de acción trepidante con momentos de introspección silenciosa. No hay "relleno" en *Echo*; cada diálogo y cada panel contribuyen a la construcción de una tensión que escala de forma constante hasta su conclusión. A diferencia de muchos cómics de ciencia ficción que se pierden en tecnicismos, Moore mantiene el foco en las personas. Nos importa lo que le sucede a Julie no por el poder que ostenta, sino por el miedo que siente y la resiliencia que demuestra.
En resumen, *Echo* es una obra imprescindible para quienes buscan una ciencia ficción adulta y bien estructurada. Es un relato sobre la pérdida de la privacidad, el peso de la tecnología en la identidad individual y la lucha del individuo contra estructuras de poder inabarcables. Sin necesidad de capas ni identidades secretas, Terry Moore construye un universo donde lo extraordinario irrumpe en lo cotidiano, dejando claro que el verdadero peligro no reside en las máquinas, sino en las manos de quienes las controlan.