Comix Underground USA no es simplemente una antología de historietas; es la crónica visual de una revolución cultural que fracturó para siempre la industria del noveno arte en los Estados Unidos. Este volumen recopila la esencia del movimiento "comix" (escrito con 'x' para subrayar su carácter adulto y su naturaleza transgresora) que floreció a finales de los años 60 y durante la década de los 70, principalmente en el epicentro de la contracultura: San Francisco.
La obra funciona como un compendio esencial para entender el momento en que el cómic decidió dejar de ser un entretenimiento infantil supervisado por la censura para convertirse en una herramienta de expresión personal, política y psicodélica. El núcleo de este volumen se centra en la ruptura absoluta con el *Comics Code Authority*, el organismo de censura que desde los años 50 dictaba qué era moralmente aceptable en las viñetas. Al margen de los quioscos tradicionales, estos autores distribuyeron sus obras en "head shops" y tiendas de parafernalia, creando un circuito de distribución alternativo que permitió una libertad creativa sin precedentes.
Dentro de sus páginas, el lector se encuentra con los pilares fundamentales del movimiento. La figura central es, inevitablemente, Robert Crumb. A través de sus historias, el cómic underground presenta una honestidad brutal y a menudo incómoda sobre las neurosis sexuales, el racismo sistémico y el desencanto con el sueño americano. Personajes como *Mr. Natural* o *Fritz el Gato* (presentes en el espíritu de esta recopilación) personifican la sátira ácida hacia la búsqueda de la iluminación espiritual y la decadencia urbana.
El volumen también destaca la labor de Gilbert Shelton, cuya aportación aporta un tono más lúdico pero igualmente subversivo. Sus personajes, los *Fabulous Furry Freak Brothers*, sirven como vehículo para explorar la cultura de las drogas y la evasión de la autoridad desde una perspectiva humorística y slapstick, pero profundamente arraigada en la realidad de la calle.
La diversidad estilística es otro de los puntos fuertes de Comix Underground USA. No existe un "estilo underground" único, sino una explosión de técnicas. Desde el trazo sucio y abigarrado de S. Clay Wilson, que exploraba los límites de la violencia y lo grotesco con sus piratas y demonios, hasta la precisión casi académica y la experimentación con el volumen y la iluminación de Richard Corben, quien llevó la fantasía y el horror a una dimensión física y carnal nunca antes vista.
Políticamente, la obra no se queda atrás. Autores como Spain Rodriguez introducen la militancia de izquierdas y la estética de la guerrilla urbana a través de personajes como *Trashman*, fusionando la narrativa de ciencia ficción distópica con la agitación social de la época. Es un cómic que huele a asfalto, a gas lacrimógeno y a libertad creativa absoluta.
Temáticamente, el volumen aborda sin tapujos el sexo explícito, el consumo de sustancias, la crítica feroz a la guerra de Vietnam y la parodia de los valores familiares tradicionales. Sin embargo, más allá del valor de choque, lo que subyace es una búsqueda de la identidad individual frente a una sociedad homogeneizada. Los autores aquí reunidos no buscaban complacer a una audiencia masiva, sino hablar directamente a sus contemporáneos sobre las verdades que nadie se atrevía a dibujar.
En resumen, Comix Underground USA es un documento histórico indispensable. No solo ofrece una panorámica de los autores que definieron una era, sino que permite observar el nacimiento del cómic de autor moderno. Sin estas páginas, no existiría el cómic alternativo actual ni la novela gráfica tal como la conocemos. Es una lectura cruda, a veces perturbadora, pero siempre vibrante, que captura el grito de una generación que decidió que las viñetas podían, y debían, ser peligrosas.