Battle Pope es una obra que ocupa un lugar singular en la historia del cómic independiente estadounidense, no solo por su premisa irreverente, sino por ser el título que unió por primera vez a dos gigantes de la industria: el guionista Robert Kirkman y el dibujante Tony Moore. Antes de alcanzar el éxito mundial con *The Walking Dead*, esta dupla creativa dio vida en el año 2000 a una sátira salvaje que mezcla el género de superhéroes, la acción post-apocalíptica y una crítica mordaz a la iconografía religiosa.
La historia se sitúa en un escenario donde el fin del mundo ya ha ocurrido, pero no de la forma en que las escrituras lo predijeron. Dios, profundamente decepcionado con la conducta de la humanidad, decide ejecutar el Rapto, llevándose a los pocos elegidos al Reino de los Cielos y abandonando al resto a su suerte. Sin embargo, el plan divino se complica cuando las puertas del Infierno se abren de par en par, permitiendo que hordas de demonios invadan la Tierra. En este nuevo orden mundial, los seres infernales conviven con los humanos restantes en una sociedad caótica, violenta y carente de esperanza.
El protagonista absoluto es el Papa Oswald Leopold II. Lejos de ser el líder espiritual piadoso que su cargo sugiere, Oswald es la antítesis de la santidad. Es un hombre de físico imponente, bebedor empedernido, fumador, mujeriego y propenso a resolver cualquier conflicto mediante la violencia bruta. Debido a su estilo de vida pecaminoso, fue rechazado en las puertas del Cielo durante el Rapto, quedando atrapado en una Tierra infestada de demonios.
La trama arranca cuando Dios, en un giro irónico, decide que Oswald es la única herramienta capaz de poner orden en el desastre terrenal. A cambio de la redención y un lugar en la eternidad, Dios le otorga al Papa una fuerza sobrehumana y una misión suicida: rescatar a San Miguel, quien ha sido capturado por las fuerzas de Lucifer. Para asistirle en esta tarea, se le asigna un compañero de viaje inusual: un Jesucristo que dista mucho de la figura solemne de los altares. En esta versión, Jesús es representado como un joven de aspecto hippie, algo despistado y con una actitud pasiva que choca constantemente con la agresividad y el cinismo del Papa.
A nivel narrativo, *Battle Pope* funciona como una "buddy movie" de acción desenfrenada. La dinámica entre Oswald y Jesús es el motor emocional y cómico de la serie. Mientras el Papa avanza destrozando cráneos de demonios con sus propias manos o utilizando un arsenal de armas modernas, Jesús intenta, a menudo sin éxito, aportar una perspectiva de paz o simplemente sobrevivir al caos que su compañero genera.
El apartado visual de Tony Moore es fundamental para entender el impacto del cómic. Su estilo, detallado y visceral, logra que la violencia sea a la vez grotesca y visualmente atractiva. Moore dota a los demonios de diseños creativos y aterradores, mientras que el diseño del Papa —con su túnica rasgada mostrando una musculatura hipertrofiada y su tiara papal— se convirtió rápidamente en una imagen icónica del cómic de culto.
A pesar de su tono aparentemente superficial y su enfoque en el humor negro, *Battle Pope* explora la idea de la redención desde un ángulo poco convencional. Oswald no busca ser un buen hombre por convicción moral, sino por pura supervivencia y beneficio propio, lo que lo convierte en un antihéroe fascinante. La obra no teme parodiar elementos sagrados, convirtiendo el Apocalipsis en un patio de recreo para la acción más exagerada y el absurdo.
En resumen, *Battle Pope* es un cómic de acción pura que no pide disculpas por su contenido. Es una pieza esencial para los seguidores de Kirkman que deseen ver sus raíces más gamberras y para cualquier lector que busque una historia donde la teología se encuentra con la testosterona en un mundo que ya no tiene nada que perder. Es una obra que define una era del cómic independiente donde la libertad creativa permitía explorar conceptos que las grandes editoriales no se atrevían a tocar.