Seven To Eternity

Seven to Eternity es una de las obras más ambiciosas y visualmente impactantes del panorama del cómic independiente contemporáneo. Publicada por Image Comics entre 2016 y 2021, esta serie es el resultado de la colaboración entre el guionista Rick Remender y el dibujante Jerome Opeña, un equipo creativo que ya había demostrado su química en títulos como *Uncanny X-Force* y *Fear Agent*. La obra se encuadra en un género híbrido que mezcla la fantasía épica, la ciencia ficción distópica y ciertos matices del *western* crepuscular.

La historia se desarrolla en el mundo de Zhal, una tierra vasta y extraña que ha caído casi por completo bajo el control de Garils Sulm, conocido como el Rey de Barro o el Dios de los Susurros. Este antagonista no es un conquistador tradicional que utiliza únicamente la fuerza bruta; su poder reside en la manipulación psicológica y la oferta de deseos. El Dios de los Susurros tiene la capacidad de escuchar los anhelos más profundos de cualquier ser vivo y ofrecérselos a cambio de una pequeña concesión: permitirle ver a través de sus ojos y escuchar a través de sus oídos. De esta manera, ha tejido una red de espionaje y control absoluto, donde la privacidad no existe y la lealtad se compra con la satisfacción de las necesidades más íntimas de la población.

El protagonista de la narrativa es Adam Osidis, un caballero caído en desgracia que pertenece a una estirpe de guerreros conocidos como los Mosak. La familia Osidis es la única que se ha negado sistemáticamente a aceptar el trato del Dios de los Susurros, lo que los ha llevado al ostracismo y a vivir como parias en las tierras salvajes. Adam, sin embargo, se encuentra en una situación desesperada: padece una enfermedad terminal que lo está consumiendo lentamente y sabe que, tras su muerte, su familia quedará desprotegida frente a las fuerzas del Rey de Barro.

La trama arranca cuando Adam es contactado por un grupo de Mosak supervivientes, una resistencia de usuarios de magia y guerreros con habilidades extraordinarias que planean una misión suicida: escoltar al Dios de los Susurros a través de un territorio hostil para llevarlo a un lugar donde su poder pueda ser neutralizado para siempre. Adam se une a esta expedición, no por idealismo, sino por la promesa de una cura para su enfermedad y la seguridad de su linaje.

A lo largo de la travesía, el cómic explora la tensión moral constante entre los personajes. El Dios de los Susurros, a pesar de estar cautivo, sigue siendo la presencia más peligrosa del grupo, utilizando su palabra para sembrar la duda y la discordia entre sus captores. La obra plantea una pregunta filosófica central: ¿qué precio está dispuesto a pagar un hombre íntegro por salvar lo que ama? La lucha de Adam no es solo contra monstruos o ejércitos, sino contra la tentación de ceder ante la solución fácil que ofrece el villano.

El apartado visual de Jerome Opeña, potenciado por el color de Matt Hollingsworth, es fundamental para la identidad de *Seven to Eternity*. El diseño de Zhal es rico en detalles, presentando ecosistemas alienígenas, arquitecturas imposibles y una fauna imaginativa que dota al mundo de una profundidad tangible. Opeña utiliza un trazo minucioso que resalta la decadencia de los entornos y la expresividad atormentada de los personajes, logrando que la narrativa visual sea tan densa y compleja como el guion de Remender.

En resumen, *Seven to Eternity* es una epopeya sobre el compromiso, la traición y la búsqueda de redención en un mundo donde la libertad ha sido intercambiada por la comodidad. Es una deconstrucción del viaje del héroe tradicional, donde las líneas entre el bien y el mal se difuminan bajo el peso de la necesidad y las debilidades humanas. La obra destaca por su capacidad para construir un universo propio con reglas coherentes y por ofrecer una conclusión cerrada que reflexiona sobre el legado y el sacrificio.

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