Los arquitectos, con guion de Federico Reggiani y dibujos de Fran López, constituye la quinta entrega de la Colección El Ojo de Editorial Común. Esta colección, dirigida por Liniers y centrada en destacar obras de autor con una fuerte impronta personal y estética, encuentra en este título una de sus propuestas más crípticas, densas y visualmente subyugantes. La obra se aleja de las estructuras narrativas convencionales del cómic de aventuras para adentrarse en un terreno donde la arquitectura, la burocracia y la metafísica se entrelazan en una distopía de tintes existencialistas.
La premisa de la obra nos sitúa en un mundo —o quizás una ciudad-estado infinita— regido por una casta superior conocida como "Los Arquitectos". Estos individuos no son simples constructores de edificios; son los diseñadores de la realidad misma, los encargados de trazar los planos sobre los cuales se asienta la existencia de los ciudadanos comunes. En este universo, el espacio no es algo dado, sino algo proyectado, calculado y, a menudo, impuesto. La narrativa sigue a personajes que habitan los márgenes de este diseño, individuos que intentan comprender las reglas de un entorno que parece haber sido construido para contenerlos más que para albergarlos.
El guion de Federico Reggiani destaca por su capacidad para construir una atmósfera de extrañamiento. No hay una exposición directa que explique las reglas de este mundo; el lector es arrojado a una cotidianidad alterada donde los términos técnicos de la arquitectura se confunden con decretos gubernamentales o leyes físicas. La trama avanza a través de diálogos precisos y situaciones que bordean lo absurdo, explorando temas como la alienación urbana, el peso de la herencia y la imposibilidad de escapar de estructuras —mentales y físicas— que nos preceden. La figura del "Arquitecto" funciona aquí como una metáfora del poder absoluto, de aquel que decide qué es posible y qué es impensable dentro de los límites de su plano.
En el apartado visual, Fran López realiza un trabajo excepcional que define la identidad del cómic. Su estilo se caracteriza por un uso riguroso de la geometría y una paleta de blancos, negros y grises que refuerza la sensación de frialdad y orden opresivo. Las viñetas están cargadas de líneas rectas, perspectivas forzadas y estructuras monumentales que empequeñecen a los personajes. El dibujo no es un mero acompañamiento, sino el motor de la historia: la arquitectura es el personaje principal. López logra que el entorno se sienta vivo, o más bien, que la inercia de los edificios y los pasillos sea la que dicte el ritmo de la narración. Hay una influencia clara del brutalismo y de la estética industrial, lo que otorga a la obra una atemporalidad inquietante.
La relación entre el espacio y el individuo es el eje central de "Los arquitectos". La obra plantea preguntas sobre la libertad: ¿es posible ser libre en un mundo donde cada rincón ha sido diseñado por otro? Los protagonistas se mueven por escenarios que parecen laberintos sin salida, enfrentándose a la burocracia de la construcción y a la rigidez de los materiales. La Colección El Ojo acierta al incluir este título, ya que representa una búsqueda artística que prioriza la atmósfera y la reflexión filosófica sobre la acción lineal.
En conclusión, "Los arquitectos – Colección El Ojo 5" es una pieza fundamental del cómic contemporáneo rioplatense. Es una obra que exige una lectura atenta y que recompensa al lector con una experiencia inmersiva en un mundo de sombras y ángulos rectos. Reggiani y López han creado un artefacto narrativo que disecciona la relación del ser humano con su entorno construido, recordándonos que, a menudo, las paredes más difíciles de derribar son aquellas que figuran en los planos de quienes ostentan el