Under – Azote de las Cloacas

Under: Azote de las cloacas es una obra que se inscribe con fuerza en la tradición del *thriller* de supervivencia y el horror biológico, consolidándose como una de las propuestas más asfixiantes del cómic europeo contemporáneo. Escrita por el prolífico Christophe Bec, un autor obsesionado con los espacios confinados y las amenazas ancestrales (como ya demostró en *Sanctuaire*), y dibujada con un realismo sucio por Stefano Raffaele, esta obra nos sumerge en las entrañas de una metrópolis que ha olvidado lo que esconde bajo sus pies.

La premisa nos sitúa en una ciudad genérica pero reconocible, una urbe masificada donde la superficie brilla con luces de neón mientras el subsuelo se pudre. El protagonista es Wilson, un detective de policía caído en desgracia. Tras un incidente que arruinó su carrera y su reputación, Wilson ha sido relegado al peor destino imaginable para un agente de la ley: la sección "Under", la patrulla de alcantarillado. Este departamento es el vertedero humano de la fuerza policial, un lugar donde se envía a los alcohólicos, a los corruptos y a los inadaptados para que patrullen los miles de kilómetros de túneles, tuberías y canales de desecho que mantienen la ciudad a flote.

El guion de Bec no pierde tiempo en florituras y establece rápidamente un tono de cinismo y desesperanza. Wilson es el arquetipo del antihéroe acabado, un hombre que ya no espera nada de la vida y que encuentra en la oscuridad de las cloacas un reflejo de su propio estado mental. Sin embargo, lo que comienza como una rutina de patrulla entre detritos y ratas pronto se transforma en una pesadilla técnica y biológica. Algo está cambiando en el ecosistema subterráneo. Las desapariciones de indigentes y trabajadores de mantenimiento dejan de ser casos aislados para convertirse en un patrón de carnicería que la administración prefiere ignorar.

Uno de los mayores aciertos de Under es el tratamiento de la ambientación. Las cloacas no son solo un escenario; son un personaje vivo, opresivo y letal. Christophe Bec utiliza sus conocimientos en el género del suspense para construir una narrativa de "fuego lento" donde la amenaza se intuye mucho antes de mostrarse. Existe una tensión constante entre lo que el lector sabe que acecha en la oscuridad y la ignorancia de los personajes que caminan con el agua por las rodillas. La obra juega magistralmente con el miedo atávico a lo que no podemos ver y a la mutación de la naturaleza provocada por la negligencia humana.

En el apartado visual, Stefano Raffaele realiza un trabajo soberbio. Su estilo, detallado y profundamente sombrío, es esencial para transmitir la textura de la humedad, el óxido y la suciedad. El uso de las sombras no es solo estético, sino narrativo: Raffaele oculta la amenaza en los márgenes de las viñetas, obligando al lector a escudriñar cada rincón del dibujo. El diseño de producción de los túneles evoca una sensación de claustrofobia real, logrando que el lector sienta el peso de los millones de toneladas de hormigón que separan a los protagonistas del cielo.

La trama se complica cuando Wilson, junto a una científica que sospecha que algo anómalo está ocurriendo con la fauna local, decide investigar más allá de los límites permitidos. Lo que descubren no es solo un monstruo en el sentido clásico del *creature feature*, sino una consecuencia directa de la corrupción política y el desastre ecológico. La obra evita caer en los clichés más manidos del género de terror al integrar una crítica social mordaz sobre cómo las sociedades modernas gestionan sus residuos, tanto físicos como humanos.

Under: Azote de las cloacas es, en definitiva, un ejercicio de estilo impecable dentro del cómic de género. Es una lectura cruda, que no escatima en momentos de violencia visceral pero que siempre mantiene el foco en la atmósfera y el desarrollo de su protagonista. Para los aficionados a historias como *Alien* o *The Relic*, este cómic ofrece una experiencia similar en intensidad, trasladando el horror de lo desconocido a un entorno tan cotidiano y a la vez tan alienígena como el alcantarillado de una gran ciudad. Es una obra que demuestra que, a veces, los verdaderos monstruos no vienen del espacio exterior, sino que crecen y se alimentan de lo que nosotros mismos desechamos.

Deja un comentario