Star Trek TOS Vol1

El volumen 1 de *Star Trek: The Original Series* (TOS), específicamente en su edición de archivo que recopila los primeros números publicados por la editorial Gold Key a partir de 1967, constituye un documento histórico fundamental para entender la expansión de la franquicia de Gene Roddenberry fuera de la pantalla chica. Este tomo no es solo una pieza de coleccionismo, sino el testimonio de cómo el noveno arte intentó interpretar un fenómeno televisivo naciente cuando las convenciones de la saga aún no estaban grabadas en piedra.

La obra se sitúa cronológicamente en los albores de la misión de cinco años de la USS Enterprise (NCC-1701). El guion, inicialmente a cargo de Dick Wood, y el apartado visual, liderado por el artista italiano Alberto Giolitti, presentan una versión de *Star Trek* que resulta fascinante por su desapego parcial al canon establecido que conocemos hoy. En estas páginas, el lector se encuentra con una tripulación liderada por el capitán James T. Kirk, el primer oficial Spock y el doctor Leonard "Bones" McCoy, pero bajo una lente que mezcla la ciencia ficción dura con el estilo "pulp" de las revistas de aventuras de mediados del siglo XX.

Narrativamente, este primer volumen se estructura de forma episódica, emulando el formato de la serie de televisión. Cada número presenta una misión autoconclusiva que lleva a la Enterprise a los confines del espacio inexplorado. Las tramas giran en torno a anomalías espaciales, encuentros con civilizaciones alienígenas de intenciones ambiguas y dilemas éticos que ponen a prueba la Directriz Principal, aunque en estos primeros cómics dicha regla se aplica con una flexibilidad notable en comparación con las encarnaciones posteriores de la franquicia.

Uno de los puntos más interesantes para el analista de cómics es el apartado gráfico de Giolitti. Al trabajar desde Italia y con material de referencia limitado en una época previa a la difusión masiva de internet, el dibujante dotó a la obra de una estética europea distintiva. Esto se traduce en un diseño de naves y uniformes que, si bien es reconocible, posee variaciones curiosas: desde la representación de la Enterprise con propulsión que emite llamas hasta una interpretación de los rostros de los actores (Shatner, Nimoy, Kelley) que prioriza la expresividad dramática sobre el fotorrealismo exacto.

El contenido de este volumen incluye relatos fundacionales como "The Planet of No Return", donde la tripulación se enfrenta a una flora hostil en un mundo desconocido, estableciendo el tono de exploración y peligro constante que definiría la serie. A medida que avanzan las páginas, se observa una evolución en la comprensión de los personajes; Spock, por ejemplo, es retratado inicialmente con una emocionalidad más humana, para luego ir adoptando la rigidez lógica característica que el público demandaba tras ver los episodios televisivos.

Desde una perspectiva técnica, la edición recopilatoria realiza un trabajo de restauración cromática que respeta la paleta de colores vibrantes y saturados propia de la era de plata del cómic estadounidense. Los diálogos son densos y explicativos, siguiendo la tradición de la época, lo que permite una inmersión profunda en la pseudociencia de la Federación de Planetas Unidos.

En resumen, *Star Trek TOS Vol. 1* es una pieza esencial que captura la esencia de la exploración espacial antes de que la franquicia se convirtiera en un universo expandido hiperconectado. Es una lectura obligatoria para quienes deseen experimentar la "frontera final" a través de una estética retro-futurista, donde la maravilla por lo desconocido prevalece sobre la continuidad técnica, ofreciendo una visión pura y a veces surrealista de los viajes interestelares.

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