Publicado originalmente por Image Comics en 2017, *Plastic* es una miniserie de cinco números que se sitúa en la intersección más extrema entre el *thriller* criminal, la comedia negra y el horror visceral. Escrita por Doug Wagner y dibujada por Daniel Hillyard, con colores de la aclamada Laura Martin, la obra se presenta como una de las propuestas más perturbadoras y, a la vez, extrañamente sentimentales del catálogo de la editorial en la última década.
La premisa de *Plastic* gira en torno a Edwyn Stoffen, un hombre de apariencia anodina que viaja por las carreteras secundarias de Estados Unidos. Sin embargo, tras su fachada de ciudadano común, Edwyn es un asesino en serie retirado que lucha por mantener sus impulsos homicidas bajo control. El ancla que lo mantiene unido a la cordura —o a una versión funcional de la misma— es Virginia, su compañera de viaje. El conflicto central y el motor narrativo de la obra residen en la naturaleza de Virginia: no es una mujer, sino una muñeca inflable de plástico.
Para Edwyn, Virginia es un ser humano real, con pensamientos, sentimientos y una personalidad compleja. Esta distorsión de la realidad no es tratada por los autores simplemente como un chiste de mal gusto, sino como el núcleo emocional de la historia. La trama se desencadena cuando un multimillonario local, consciente del pasado violento de Edwyn, decide secuestrar a Virginia para chantajearlo. El objetivo del antagonista es obligar a Edwyn a utilizar sus habilidades letales para eliminar a un rival comercial. Lo que el secuestrador no alcanza a comprender es que, al arrebatarle a Edwyn lo único que lo mantenía en paz, ha desatado a una fuerza de la naturaleza imparable y carente de cualquier brújula moral.
A partir de este punto, *Plastic* se transforma en una "road movie" de venganza frenética. La narrativa avanza con un ritmo implacable, escalando en niveles de violencia que desafían la sensibilidad del lector. Doug Wagner logra un equilibrio precario pero efectivo: construye a un protagonista que es, objetivamente, un monstruo, pero cuyas motivaciones son tan puras y desesperadas que el lector acaba empatizando con su cruzada. Es una exploración de hasta dónde es capaz de llegar un hombre por el "amor" de su vida, incluso si ese amor es una construcción sintética de su propia mente fracturada.
El apartado visual de Daniel Hillyard es fundamental para el éxito de la obra. Su estilo, caracterizado por líneas limpias y una expresividad facial muy detallada, crea un contraste inquietante con la brutalidad de las escenas de acción. Hillyard tiene una habilidad especial para dibujar la mirada de Edwyn; unos ojos que pueden pasar de la ternura absoluta hacia Virginia a una vacuidad aterradora en cuestión de una viñeta. El diseño de los personajes secundarios y los escenarios rurales refuerza esa atmósfera de la "América profunda" donde el peligro acecha en cada gasolinera y motel de carretera.
El color de Laura Martin aporta la capa final de sofisticación. Su paleta utiliza tonos vibrantes que alejan al cómic del realismo sucio típico del género negro, dándole una estética casi pop que acentúa el surrealismo de la situación. La sangre en *Plastic* no es solo roja; es un elemento narrativo que resalta sobre fondos meticulosamente iluminados.
En resumen, *Plastic* es un cómic que no pide disculpas por su contenido. Es una obra sobre la obsesión, la soledad y la delgada línea que separa la devoción de la psicopatía. Sin recurrir a florituras innecesarias, Wagner e Hillyard entregan una historia cerrada, compacta y extremadamente sangrienta que subvierte las expectativas del género de asesinos en serie, ofreciendo una visión única sobre la naturaleza del afecto humano y los extremos a los que puede conducir la pérdida. Es, en última instancia, una historia de amor retorcida, envuelta en plástico y bañada en sangre.