James Bond – The Body

James Bond: The Body es una miniserie de seis números publicada por Dynamite Entertainment en 2018, escrita por Ales Kot y acompañada por un elenco rotativo de artistas de primer nivel. Dentro del extenso canon de cómics de 007, esta obra destaca por alejarse de las estructuras narrativas convencionales del género de espionaje para proponer un estudio de personaje fragmentado, visceral y profundamente físico.

La premisa que articula toda la obra es tan sencilla como efectiva: James Bond se somete a un examen médico exhaustivo tras una serie de misiones extenuantes. A través de este chequeo, el guionista Ales Kot utiliza las cicatrices, los hematomas y el desgaste interno del agente como puntos de partida para narrar historias cortas y autoconclusivas. Cada número se centra en una parte específica de la anatomía de Bond —el cerebro, el sistema digestivo, las manos, el corazón—, explorando cómo cada una de estas partes ha sido puesta al límite en el cumplimiento del deber.

El primer número, ilustrado por Luca Casalanguida, establece el tono de la serie. Mientras el médico evalúa el estado mental y neurológico de Bond, la narrativa nos traslada a una misión de infiltración donde la frialdad analítica y la capacidad de procesamiento de información del agente son puestas a prueba. Aquí, el "Cerebro" no es solo un órgano, sino una herramienta de supervivencia que debe operar por encima de las emociones humanas básicas.

A medida que la serie avanza, Kot explora otras facetas. En el número dedicado al "Sistema Digestivo" (con arte de Antonio Fuso), la trama se centra en el envenenamiento y la resistencia biológica, subrayando que el cuerpo de Bond es, en última instancia, un arma química y biológica que el MI6 utiliza y consume. El número centrado en las "Manos" (ilustrado por Werther Dell’Edera) es quizás uno de los más crudos, enfocándose en la mecánica de la violencia y en cómo las extremidades del agente son los instrumentos directos de la ejecución y el combate cuerpo a cuerpo.

Visualmente, *The Body* es una propuesta ecléctica. Al contar con diferentes dibujantes para cada capítulo, la serie logra reflejar las distintas sensaciones físicas que Bond experimenta. El estilo sucio y sombrío de algunos números contrasta con la limpieza clínica de las escenas en la sala de examen médico, creando una dualidad constante entre el Bond "icono" y el Bond "organismo". La paleta de colores suele ser restringida, enfatizando la atmósfera de realismo sucio que ha caracterizado a las mejores etapas de Bond en Dynamite.

Lo que diferencia a *The Body* de otras historias de 007 es su enfoque en la vulnerabilidad. No se trata de una vulnerabilidad emocional melodramática, sino de una fragilidad biológica. Ales Kot despoja a Bond de su armadura de invencibilidad para recordarnos que, debajo de los trajes a medida y los dispositivos tecnológicos, hay un hombre de mediana edad cuyo cuerpo está pagando un precio altísimo por sus decisiones y las de sus superiores. Es una deconstrucción del mito a través de la medicina forense y la narrativa de acción.

La serie también aborda, de forma sutil pero persistente, la deshumanización del agente. Al tratar su cuerpo como una serie de sistemas que deben ser reparados para volver al campo de batalla, el cómic plantea preguntas incómodas sobre la ética del espionaje y el coste humano de la seguridad nacional. Bond es visto aquí como una propiedad del Estado, una máquina orgánica que requiere mantenimiento constante.

En resumen, *James Bond: The Body* es una lectura esencial para quienes buscan una visión más madura y reflexiva del personaje. No sacrifica la acción —que es abundante y está coreografiada con precisión—, pero la dota de un peso físico que rara vez se ve en el medio. Es un inventario de daños, una crónica de la resistencia humana y un recordatorio de que cada victoria de 007 deja una marca indeleble, no solo en el mundo, sino en su propia carne.

Deja un comentario