Transformers: Megatron Origen es una miniserie de cuatro números publicada originalmente por la editorial IDW Publishing en 2007. Escrita por Eric Holmes e ilustrada por Alex Milne, esta obra se sitúa cronológicamente miles de años antes del inicio de la gran guerra civil en Cybertron, funcionando como una pieza fundamental para entender la mitología de la franquicia bajo la continuidad de IDW. La historia se aleja de la narrativa tradicional de "buenos contra malos" para ofrecer un relato crudo sobre la decadencia social, la corrupción política y el nacimiento de una ideología extremista.
La trama nos traslada a un Cybertron muy distinto al que suele mostrarse en las series de animación clásicas. Aquí, el planeta está regido por un Senado corrupto y un sistema de castas inamovible donde la función de un individuo está determinada por su modo alterno. En este contexto, conocemos a Megatron, quien no comienza su historia como un conquistador galáctico, sino como un humilde minero de energón en las excavaciones de Messatine. La vida de Megatron cambia drásticamente cuando un incidente violento en las minas, provocado por la negligencia y la brutalidad de las autoridades, lo obliga a defenderse, resultando en la muerte de un oficial de seguridad.
Este evento actúa como el catalizador que empuja a Megatron a la clandestinidad. A partir de aquí, el cómic explora su descenso —o ascenso, según la perspectiva— en el mundo de las luchas ilegales de gladiadores en la ciudad de Kaon. Es en estos fosos de combate donde Megatron empieza a forjar no solo su destreza física y su letalidad, sino también su carisma como líder. El cómic detalla con precisión cómo el resentimiento de las clases trabajadoras y de los marginados por el sistema encuentra una voz en este gladiador que se niega a ser una pieza más en el engranaje del Senado.
A medida que la narrativa avanza, observamos la formación del núcleo duro de lo que más tarde conoceremos como los Decepticons. Personajes icónicos como Soundwave, Starscream y los Seekers, así como los Cassettes, hacen su aparición, mostrando cómo se unieron a la causa de Megatron por diversas razones: desde la lealtad ideológica hasta el simple oportunismo político. La obra pone especial énfasis en la relación entre los gladiadores y cómo estos se transforman de un grupo de parias en una milicia organizada capaz de desafiar al orden establecido.
El antagonismo en esta historia no recae sobre Optimus Prime (quien apenas tiene presencia en esta etapa), sino sobre el Senado y las fuerzas de seguridad lideradas por Sentinel Prime. Esta elección narrativa permite que el lector comprenda las motivaciones de Megatron sin las distracciones del conflicto heroico tradicional. Se presenta a un Sentinel Prime autoritario y a un gobierno dispuesto a utilizar métodos cuestionables para mantener el statu quo, lo que añade capas de gris moral a la historia.
Visualmente, el trabajo de Alex Milne es denso y detallado, capturando la suciedad de las minas y la brutalidad de los combates en la arena. Su diseño de personajes respeta las siluetas clásicas pero les otorga una estética más industrial y desgastada, acorde con el tono de la historia. El arte refuerza la sensación de un mundo que se está desmoronando bajo el peso de su propia injusticia.
En conclusión, *Transformers: Megatron Origen* es un drama político y social disfrazado de cómic de ciencia ficción. No es solo una historia sobre el origen de un villano, sino una crónica sobre cómo la opresión sistemática puede convertir a una víctima en un tirano. Es una lectura esencial para cualquier seguidor de la franquicia que desee profundizar en la psicología de Megatron y entender por qué el símbolo Decepticon se convirtió, inicialmente, en un estandarte de revolución antes de ser uno de tiranía. La obra logra humanizar (o "robot