*100 Girls*, creada por el guionista Adam Gallagher y el dibujante Todd Demong, es una obra que se inscribe en la intersección de la ciencia ficción especulativa, el drama de maduración (*coming-of-age*) y el thriller de conspiración. Publicada originalmente a principios de la década de los 2000 por Arcana Studio, la serie destaca por su enfoque introspectivo sobre la identidad genética y la autonomía individual, alejándose de los tropos convencionales de los superhéroes para centrarse en la carga emocional y psicológica de sus protagonistas.
La narrativa sigue la vida de Sylvia Mark, una niña de trece años que habita en un entorno aparentemente ordinario, pero que vive marcada por una profunda sensación de alienación. Sylvia no es una adolescente común; posee una inteligencia prodigiosa y capacidades físicas que superan con creces los límites humanos normales. Sin embargo, estas dotes no son una fuente de orgullo, sino de aislamiento. La historia comienza explorando su vida cotidiana, marcada por el aburrimiento escolar y una desconexión emocional con su entorno, hasta que una serie de descubrimientos fortuitos la llevan a cuestionar la naturaleza misma de su existencia.
El núcleo argumental se dispara cuando Sylvia descubre que su origen no es biológico en el sentido tradicional, sino el resultado de un experimento de ingeniería genética de alto nivel. Ella es una de las cien niñas creadas en un laboratorio, cada una diseñada con habilidades específicas y variaciones genéticas únicas. Este hallazgo transforma el cómic de un drama adolescente en una odisea de búsqueda y supervivencia. Sylvia se embarca en un viaje para localizar a sus "hermanas", las otras noventa y nueve niñas dispersas por el país, mientras intenta desentrañar la agenda de la organización secreta que las creó y que, inevitablemente, desea recuperar su "propiedad".
Desde el punto de vista estructural, Gallagher maneja un ritmo que equilibra la acción trepidante con momentos de calma reflexiva. La trama no se limita a la huida de Sylvia, sino que profundiza en el dilema ético de la creación de vida con fines utilitarios. Cada encuentro con una nueva "hermana" sirve para expandir el universo de la obra, mostrando diferentes facetas de lo que significa ser un experimento viviente. El guion evita caer en explicaciones pseudocientíficas farragosas, prefiriendo centrarse en cómo estas niñas lidian con la revelación de que sus vidas fueron predeterminadas por un grupo de científicos.
El apartado visual de Todd Demong es fundamental para la identidad de *100 Girls*. Su estilo se caracteriza por una línea limpia y dinámica que bebe de influencias tanto del cómic independiente estadounidense como de ciertos aspectos estéticos del manga, especialmente en el diseño de personajes y la expresividad facial. Demong logra transmitir la vulnerabilidad de Sylvia a través de su lenguaje corporal, contrastándola con la frialdad de los entornos industriales y los agentes corporativos que la persiguen. El uso de las sombras y la composición de las viñetas refuerzan la atmósfera de paranoia y soledad que impregna la búsqueda de la protagonista.
Temáticamente, la obra aborda la lucha por la autodeterminación. Sylvia Mark representa la resistencia contra un destino impuesto. A medida que la sinopsis avanza sin revelar giros cruciales, queda claro que el conflicto central no es solo físico contra una corporación, sino interno: la lucha por definir quién es ella más allá de su código genético. La relación entre las hermanas, aunque marcada por la tragedia de su origen común, se convierte en el motor emocional que impulsa la narrativa, explorando la sororidad como una forma de resistencia.
En resumen, *100 Girls* es