Blackgas

*Blackgas* es una obra fundamental dentro del catálogo de terror extremo de la editorial Avatar Press, escrita por el prolífico guionista británico Warren Ellis e ilustrada por el artista argentino Max Fiumara. Publicada originalmente en 2006, esta miniserie se divide en dos volúmenes que exploran los límites de la depravación humana y el colapso social bajo una premisa de horror visceral. A diferencia de otras incursiones de Ellis en la ciencia ficción o el género de superhéroes, aquí el autor se sumerge sin concesiones en el *gore* y el terror psicológico, alejándose de las convenciones habituales del género de infectados para ofrecer una visión mucho más perturbadora.

La trama se sitúa en Black Isle, una pequeña y aislada isla frente a la costa de Nueva Inglaterra. Los protagonistas, Tyler y Soo, son una pareja joven que viaja al lugar con el objetivo de que Soo conozca a los padres de Tyler. Lo que comienza como un viaje doméstico y rutinario se quiebra abruptamente cuando un evento geológico imprevisto —una liberación de gas negro desde una falla volcánica submarina— envuelve la isla. Este gas no es simplemente una toxina letal; es un catalizador químico que altera de forma irreversible el cerebro de quienes lo inhalan.

El elemento diferenciador de *Blackgas* respecto a otras historias de zombis o infectados radica en la naturaleza de la transformación. El gas no convierte a las personas en cadáveres reanimados ni en bestias sin inteligencia. Por el contrario, las víctimas conservan su memoria, su capacidad de habla y su intelecto, pero pierden por completo cualquier rastro de inhibición moral, empatía o control de impulsos. El gas libera los deseos más oscuros, sádicos y violentos del subconsciente humano. Los habitantes de la isla se transforman instantáneamente en maníacos que se entregan al canibalismo, la mutilación y la tortura, siendo plenamente conscientes de sus actos y, en muchos casos, disfrutando activamente de la atrocidad.

La narrativa se centra en la lucha desesperada de Tyler y Soo por sobrevivir en un entorno que se ha vuelto hostil en cuestión de segundos. La tensión no proviene solo de la amenaza física, sino de la ruptura del contrato social: los vecinos, amigos y familiares se convierten en depredadores que utilizan su conocimiento previo de las víctimas para aterrorizarlas. Ellis utiliza este escenario para realizar una disección pesimista de la condición humana, sugiriendo que la civilización es apenas una capa delgada que oculta una monstruosidad latente.

El apartado artístico de Max Fiumara es esencial para transmitir la atmósfera de pesadilla de la obra. Su estilo, caracterizado por un trazo sucio, detallado y un uso magistral de las sombras, logra que la violencia resulte impactante sin caer en lo puramente gratuito. Fiumara destaca especialmente en la representación de las expresiones faciales; los ojos de los infectados, a menudo dibujados como cuencas vacías o inyectadas en oscuridad, refuerzan la sensación de que la humanidad ha sido erradicada para dejar paso a algo puramente instintivo y cruel. El diseño de producción de la isla, que pasa de ser un entorno idílico a un matadero a cielo abierto, contribuye a la sensación de claustrofobia que permea todo el cómic.

*Blackgas* no es una obra para lectores sensibles. Es un ejercicio de horror puro que busca incomodar y provocar una reacción visceral. Al eliminar el tropo del "monstruo sin cerebro", Ellis eleva la apuesta emocional: el horror es humano, habla con nuestra voz y recuerda nuestros nombres. Es una pieza clave para entender la vertiente más

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