Publicada originalmente en 1995 por la editorial Topps Comics, la miniserie de tres números 'Jason vs. Leatherface' representa uno de los cruces más emblemáticos y crudos dentro del género *slasher* en el noveno arte. Escrita por Nancy A. Collins y David Imhoff, con el dibujo de Jeff Butler, esta obra no solo busca el enfrentamiento físico entre dos iconos del cine de terror, sino que intenta profundizar en la psicología de ambos monstruos, estableciendo paralelismos entre sus trágicos orígenes.
La narrativa comienza alejándose de los escenarios habituales de la saga *Viernes 13*. Debido a la contaminación y a los esfuerzos de saneamiento en Crystal Lake, Jason Voorhees se ve forzado a abandonar su territorio. Tras una serie de eventos fortuitos, Jason termina encerrado en un vagón de tren que lo transporta lejos de New Jersey, depositándolo finalmente en las áridas y asfixiantes tierras de Texas. Es en este entorno hostil y desconocido donde el asesino de la máscara de hockey se cruza con la infame familia Sawyer, los caníbales protagonistas de *The Texas Chain Saw Massacre*.
Lo que diferencia a este cómic de otros *crossovers* puramente gratuitos es su planteamiento inicial. En lugar de iniciar una batalla inmediata, la historia explora una dinámica de "camaradería" retorcida. Los Sawyer, liderados por el manipulador Drayton (el Cocinero) y el errático Nubbins (el Autoestopista), encuentran en Jason a una criatura que, aunque silenciosa y letal, parece compartir su naturaleza marginada. Leatherface, en particular, desarrolla una fascinación por Jason, viendo en él a una figura casi fraternal.
El guion de Collins utiliza este encuentro para insertar diversos *flashbacks* que exploran el pasado de Jason. A través de sus recuerdos, el lector es testigo del acoso que sufrió de niño y del vínculo inquebrantable con su madre, Pamela Voorhees. Estos momentos de introspección sirven para contrastar la soledad absoluta de Jason con la estructura familiar, aunque disfuncional y violenta, de Leatherface. Mientras que Leatherface actúa bajo el control y el abuso de sus hermanos, Jason es una fuerza de la naturaleza que no responde ante ninguna autoridad, lo que genera una tensión latente desde el primer número.
El conflicto estalla inevitablemente cuando las personalidades volátiles de ambos bandos colisionan. La hospitalidad de los Sawyer es solo una fachada para su sadismo, y Jason, a pesar de su aparente pasividad inicial, no es alguien que pueda ser domesticado o integrado en una jerarquía familiar. La obra se convierte entonces en un despliegue de violencia gráfica donde se miden dos estilos de matanza: la fuerza bruta e imparable de Jason frente a la ferocidad frenética y motorizada de Leatherface.
Visualmente, Jeff Butler logra capturar la atmósfera sucia y decadente de la Texas rural, manteniendo el diseño clásico de los personajes. El dibujo no escatima en detalles macabros, respetando la estética del *gore* que define a ambas franquicias cinematográficas. La narrativa visual es fluida, logrando que las secuencias de combate se sientan pesadas y viscerales, transmitiendo la sensación de que estamos ante dos fuerzas imparables que chocan en un entorno donde no hay héroes, solo víctimas y victimarios.
'Jason vs. Leatherface' es, en última instancia, un estudio sobre la alienación y la monstruosidad. No se limita a ser un catálogo de muertes creativas, sino que utiliza el formato del cómic para dar voz (o pensamientos) a personajes que en el cine suelen ser silentes o puramente instintivos. Es una pieza de culto esencial para los seguidores del horror, que logra expandir el mito de ambos personajes sin traicionar la esencia de sus películas originales, ofreciendo un enfrentamiento que, por cuestiones de derechos cinematográficos, difícilmente se verá en la gran pantalla con este nivel de