Lady Death: Dark Millennium no es solo una continuación de las aventuras de Hope; representa una reinvención estética y narrativa radical que define una de las eras más experimentales y visualmente impactantes de la editorial Chaos! Comics. Escrito por su creador original, Brian Pulido, y contando con el arte inconfundible de Steven Hughes, este título traslada la lucha eterna de la protagonista a un escenario completamente inesperado: un futuro distópico situado mil años después de los eventos tradicionales de la serie.
La premisa de este cómic rompe con la continuidad de fantasía medieval gótica que había caracterizado a la franquicia desde su debut. En Dark Millennium, el lector es transportado al año 3000 d.C., un periodo donde la Tierra se ha convertido en un páramo tecnológico y desolado. La magia, que antes era la fuerza dominante en el universo de Lady Death, ha sido relegada a las sombras, reemplazada por una cibernética opresiva, mega-corporaciones y una estructura social de castas que ha olvidado los antiguos mitos del Cielo y el Infierno.
El entorno de la obra es un paisaje de pesadilla ciberpunk con tintes de horror industrial. Las ciudades son estructuras colosales de metal y neón donde la luz del sol es un recuerdo lejano y la humanidad sobrevive bajo el yugo de los "Nocturne", una nueva raza de tiranos que utilizan la tecnología para esclavizar no solo los cuerpos, sino también las almas de los ciudadanos. En este contexto, Lady Death despierta como una figura fuera de su tiempo. Ya no es la reina absoluta del Inframundo, sino una guerrera desplazada que debe navegar por un mundo que no reconoce y que, en gran medida, la considera una leyenda extinta.
La narrativa se centra en la búsqueda de identidad de la protagonista. Despojada de su contexto habitual, Lady Death debe redescubrir su propósito en una realidad donde sus