Q2: El Regreso de Quantum & Woody no es simplemente una continuación dentro del catálogo de Valiant Entertainment; es un ejercicio de justicia histórica y un reencuentro largamente esperado por los entusiastas del cómic de autor de los años 90. Publicada originalmente en 2014, esta miniserie de cinco números destaca por un factor fundamental: el regreso del equipo creativo original, compuesto por el guionista Christopher Priest y el dibujante M.D. Bright. Este dúo fue el responsable de definir a finales del siglo pasado una de las dinámicas más frescas, irreverentes y socialmente agudas del género superheroico, y en *Q2* retoman la narrativa exactamente donde la dejaron, pero con una vuelta de tuerca temporal fascinante.
La premisa de la obra se aleja de los reboots convencionales. En lugar de reiniciar la cronología para adaptarla a los nuevos tiempos, Priest y Bright deciden que el tiempo ha pasado de forma real para sus protagonistas. La historia se sitúa veinte años después de los eventos de la serie original. Eric Henderson (Quantum) y Woody Van Chelton ya no son los jóvenes impetuosos que intentaban descifrar el misterio de la muerte de sus padres mientras lidiaban con sus recién adquiridos poderes. Ahora son hombres de mediana edad, distanciados por el tiempo, el resentimiento y las trayectorias de vida opuestas.
Eric, siempre el epítome del orden, la disciplina y el rigor militar, ha intentado mantener una vida de rectitud, aunque el peso de los años y las decepciones han hecho mella en su idealismo. Por otro lado, Woody sigue siendo el agente del caos, un hombre cuya irresponsabilidad crónica y falta de filtro moral lo mantienen en la periferia de la legalidad y la estabilidad. El conflicto central de la obra no solo reside en una amenaza externa, sino en la colisión inevitable de estas dos personalidades que, por diseño, están condenadas a entenderse.
El motor narrativo que obliga a este reencuentro es el "Klang". Como recordarán los seguidores de la etapa clásica, ambos personajes están vinculados a nivel molecular debido al accidente que les otorgó sus habilidades. Para evitar que sus átomos se desintegren y se dispersen en el espacio-tiempo, deben chocar sus brazaletes metálicos una vez cada 24 horas. Este mecanismo, que en su juventud era una molestia logística, se convierte en la vejez en una carga existencial. Tras dos décadas de separación, el lector descubre cómo han logrado sobrevivir a esta dependencia física y qué sucede cuando el sistema empieza a fallar o se ve alterado por factores externos.
La trama se complica con la aparición de un nuevo elemento: un joven que ha asumido el manto de Quantum. Este "nuevo" Quantum opera con una eficiencia y una tecnología que dejan en evidencia la obsolescencia de los protagonistas. La presencia de este sucesor no solo dispara un misterio sobre su origen y sus verdaderas intenciones, sino que obliga a Eric y Woody a enfrentarse a su propio legado y a la pregunta de si el mundo todavía necesita a dos "viejas glorias" que apenas pueden soportarse el uno al otro.
Visualmente, M.D. Bright mantiene la claridad narrativa y el dinamismo que lo caracterizaron, adaptando su estilo a una atmósfera ligeramente más sombría y madura, acorde con la edad de los personajes. Christopher Priest, por su parte, despliega su habitual maestría en el uso de la estructura no lineal, los diálogos rápidos cargados de subtexto y una sátira social que, aunque menos frenética que en los 90, resulta mucho más inc