PARA, la obra magna de Víctor Puchalski editada por Autsaider Cómics, no es simplemente un tebeo; es un artefacto narrativo que desafía las convenciones del lenguaje secuencial y se posiciona como una de las propuestas más radicales y sensoriales del cómic contemporáneo español. En sus páginas, Puchalski no busca contar una historia lineal en el sentido tradicional, sino sumergir al lector en una experiencia lisérgica, un descenso a los infiernos de la forma y el concepto que redefine lo que entendemos por "horror cósmico" y "psicodelia visual".
La premisa de *PARA* se articula en torno a una travesía metafísica. El protagonista, un trasunto de las figuras hercúleas y atormentadas que suelen poblar el imaginario del autor (con ecos de su obra previa, *Kann*), se ve arrojado a un entorno que parece existir en los márgenes de la realidad conocida: el "Para-mundo". Este espacio no se rige por las leyes de la física ni de la lógica cartesiana, sino por una suerte de entropía biológica y espiritual. La obra explora la transmutación del ser, la búsqueda de una identidad que se fragmenta ante la inmensidad de lo desconocido y la lucha constante contra fuerzas que operan a una escala inabarcable para la mente humana.
Desde el punto de vista técnico y artístico, *PARA* es un despliegue de virtuosismo gráfico que abraza el *horror vacui*. Puchalski utiliza un dibujo abigarrado, denso y extremadamente detallado, donde cada viñeta parece a punto de estallar bajo la presión de su propia complejidad. La influencia de maestros como Jack Kirby es evidente en la fuerza de sus anatomías y en la energía que desprenden las composiciones, pero esa herencia del cómic de superhéroes clásico es pasada por un filtro de pesadilla, deformada hasta alcanzar una estética cercana al *body horror* y al surrealismo más agresivo.
Uno de los elementos más distintivos de la obra es su uso del color y la luz. Aunque el blanco y negro predomina en la estructura base, la irrupción de colores fluorescentes y tintas especiales crea un contraste violento que agrede y fascina al ojo a partes iguales. Esta elección cromática no es meramente estética; funciona como un motor narrativo que señala la intrusión de lo divino, lo alienígena o lo puramente abstracto en la realidad del protagonista. La lectura de *PARA* se convierte así en un ejercicio físico: el lector debe esforzarse por descodificar las formas, por encontrar el camino entre la maraña de líneas y texturas que componen este universo en constante mutación.
Narrativamente, el cómic prescinde casi por completo de los diálogos explicativos, confiando el peso de la trama a la potencia de la imagen y a una secuencialidad que a veces se vuelve circular o fragmentada. Es una obra que exige una participación activa; no se lee, se descifra. Los temas que subyacen —la divinidad, el sacrificio, la evolución forzada y la soledad existencial— se presentan de forma simbólica, permitiendo múltiples interpretaciones que varían con cada relectura.
En conclusión, *PARA* es un hito del cómic de vanguardia. Víctor Puchalski logra construir un panteón propio, una mitología moderna que se siente tan antigua como el tiempo y tan nueva como el futuro más distópico. Es una pieza indispensable para entender hacia dónde puede dirigirse el medio cuando se despoja de las ataduras comerciales y se entrega por completo a la experimentación formal. Un viaje sin retorno hacia el centro de una explosión creativa que deja al lector exhausto, pero profundamente transformado por la visión de un autor que no conoce límites.