Hellchild representa una de las incursiones más crudas, viscerales y ambiciosas de la editorial Zenescope Entertainment dentro de su ya vasto universo expandido de *Grimm Fairy Tales*. A diferencia de otros títulos de la casa que suelen reinterpretar el folclore clásico o los relatos de los hermanos Grimm, esta obra se sumerge de lleno en las profundidades de la mitología griega, pero bajo un prisma de horror urbano contemporáneo y tragedia familiar.
La narrativa se centra en la figura de Angelica Blackstone, un personaje cuya mera existencia es una anomalía y un desafío a las leyes de lo natural y lo divino. Angelica no es una protagonista convencional; es la hija renegada de Hades, el dios del Inframundo. Sin embargo, su herencia no se limita a la divinidad ctónica. Tras una serie de eventos traumáticos y una resurrección forzada, Angelica es transformada en algo mucho más oscuro y sediento: un híbrido entre semidiosa y vampiro. Esta dualidad define no solo sus habilidades físicas, sino también el conflicto interno que mueve cada una de las páginas del cómic.
La sinopsis nos sitúa en un escenario donde la mitología antigua colisiona con la suciedad y el asfalto de la Nueva York moderna. Angelica intenta navegar por una existencia solitaria, lidiando con un hambre insaciable que proviene de su naturaleza vampírica y un poder destructivo heredado de su padre. La trama arranca con fuerza cuando su pasado, personificado en la figura de un Hades manipulador y distante, regresa para reclamarla. El dios de los muertos no busca una reconciliación paternal, sino utilizar a su hija como una herramienta en sus propios juegos de poder dentro del panteón y las guerras sobrenaturales que se libran en las sombras del mundo humano.
A lo largo de sus diferentes arcos, como *The Awakening*, el cómic explora la lucha de Angelica por mantener su humanidad —o lo que queda de ella— mientras es perseguida por cazadores de monstruos, deidades menores y otras criaturas de la noche. La serie destaca por no suavizar la violencia; es un título de clasificación madura donde el gore y la acción están al servicio de una historia de redención imposible. Angelica es una antiheroína en el sentido más estricto: es brutal, está profundamente herida y su brújula moral está constantemente puesta a prueba por la necesidad de alimentarse.
El guion, liderado en gran medida por Pat Shand, logra equilibrar la exposición mitológica con un ritmo de thriller sobrenatural. No se detiene en excesivas explicaciones teológicas, sino que muestra las consecuencias prácticas de ser un dios en un mundo que ya no cree en ellos. La relación entre Angelica y Hades es el núcleo emocional de la obra, funcionando como una metáfora extrema de las familias disfuncionales y el peso de las expectativas parentales.
Visualmente, *Hellchild* mantiene el estándar estético de Zenescope: un dibujo detallado, dinámico y con un fuerte énfasis en el diseño de personajes que resalta tanto la belleza como la monstruosidad. Los escenarios urbanos contrastan con las visiones del Inframundo, creando una atmósfera opresiva que refuerza la sensación de aislamiento de la protagonista.
En resumen, *Hellchild* es una pieza fundamental para entender la evolución del universo Zenescope hacia terrenos más oscuros. Es una historia sobre la identidad y la autonomía: la crónica de una mujer que se niega a ser el peón de su padre o la esclava de sus instintos básicos. Para el lector que busca una mezcla de mitología clásica, horror moderno y una protagonista compleja que se aleja de los arquetipos heroicos tradicionales, este cómic ofrece una experiencia intensa y sin concesiones. Es, en esencia, el relato de una búsqueda de libertad en un mundo donde los dioses y los monstruos son, a menudo, la misma cosa.