Project Superpowers: Blackcross representa una de las reinterpretaciones más audaces, sombrías y sofisticadas del panteón de héroes de la Edad de Oro que han pasado a dominio público. Escrita por el aclamado guionista Warren Ellis y con el arte atmosférico de Colton Worley, esta miniserie de seis números, publicada por Dynamite Entertainment, se aleja radicalmente de la épica de superhéroes tradicional para adentrarse en los terrenos del *thriller* sobrenatural, el horror psicológico y el realismo sucio.
La historia nos sitúa en Blackcross, un pueblo pequeño, gris y perpetuamente lluvioso en el noroeste del Pacífico. Lejos de las luces de las grandes metrópolis donde suelen operar los vigilantes enmascarados, Blackcross es un lugar estancado donde parece que nunca ocurre nada, hasta que una serie de eventos inexplicables y violentos comienzan a fracturar la aparente normalidad de sus habitantes. La premisa central de Ellis no es la de una transformación heroica, sino la de una "obsesión" o una invasión existencial.
El núcleo narrativo sigue a un grupo de personas comunes y corrientes que, sin razón aparente, comienzan a ser perseguidas por versiones de sí mismos que no reconocen. Estos individuos están siendo "acechados" por los fantasmas de los héroes de la Edad de Oro (personajes como The Black Terror, The Flame o V-Man), pero no de la manera en que los lectores de cómics clásicos esperarían. Aquí, la manifestación de estos poderes y personalidades no es un regalo, sino una intrusión traumática. Los protagonistas experimentan una disonancia cognitiva severa al sentir que sus cuerpos y mentes están siendo reclamados por entidades poderosas, arcaicas y, en muchos sentidos, aterradoras.
Warren Ellis utiliza su característica prosa afilada para deconstruir el mito del superhéroe. En lugar de centrarse en batallas a gran escala, la trama se cocina a fuego lento como un misterio criminal. Hay un asesino en serie suelto, una figura envuelta en sombras que parece estar cazando a aquellos que están experimentando estas "manifestaciones". Este antagonista, vinculado a la figura del American Spirit, se presenta no como un símbolo de esperanza, sino como una fuerza implacable y letal que busca purgar o reclamar lo que está cruzando desde el "otro lado".
El tono de la obra es opresivo y fatalista. Blackcross no es un lugar de maravillas; es un lugar de secretos enterrados y vidas rotas. Los personajes, como Rob (vinculado a Bob Benton/Black Terror) o Marietta (vinculada a The Flame), son retratados con una vulnerabilidad humana que contrasta violentamente con las habilidades sobrehumanas que empiezan a manifestar. La narrativa explora la idea de que, si seres de un plano superior o de una realidad de ficción intentaran filtrarse en nuestro mundo físico, el proceso sería doloroso, confuso y destructivo.
El apartado visual de Colton Worley es fundamental para sostener esta atmósfera. Su estilo, que mezcla el realismo fotográfico con texturas pictóricas y una paleta de colores apagada y fría, refuerza la sensación de que estamos ante un *noir* sobrenatural. Las escenas de acción son escasas pero impactantes, cargadas de una brutalidad que enfatiza el peligro real que corren los protagonistas. Worley logra que los trajes clásicos de los años 40, que en otro contexto parecerían ridículos, luzcan aquí como sudarios o uniformes de pesadilla.
En resumen, *Project Superpowers: Blackcross* funciona como una pieza independiente que no requiere conocimientos previos profundos del universo de *Project Superpowers* creado por Alex Ross y Jim Krueger. Es una historia sobre la identidad, el peso del pasado y el horror de convertirse en algo que no se comprende. Ellis toma los tropos del género y los retuerce para ofrecer una visión donde el superhéroe no es el salvador, sino la anomalía que rompe la realidad de un pueblo que solo quería ser dejado en paz. Es una lectura esencial para quienes buscan una narrativa de género madura, alejada de los convencionalismos del *mainstream* y centrada en la atmósfera y el suspense psicológico.