Victorian Undead

Victorian Undead es una obra que se sitúa en la intersección del pastiche literario, el horror de supervivencia y el género *steampunk*. Publicada originalmente entre 2009 y 2010 por el sello WildStorm de DC Comics, esta miniserie de seis números —subtitulada como *Sherlock Holmes vs. Zombies*— es el resultado de la colaboración entre el guionista Ian Edginton y el dibujante Davide Fabbri. La premisa, aunque pueda parecer una explotación de la moda de los "mashups" literarios de la época, destaca por su respeto reverencial al canon de Arthur Conan Doyle y su capacidad para integrar elementos sobrenaturales en una narrativa detectivesca rigurosa.

La historia comienza con un prólogo ambientado en 1854, durante el famoso brote de cólera en Broad Street, Londres. Edginton utiliza este evento histórico real como el punto de origen de una amenaza mucho más insidiosa: un virus que reanima a los muertos. Tras un breve periodo de caos contenido por las autoridades, la narrativa salta a 1891, el año en que Sherlock Holmes y el Dr. John Watson se encuentran en la cima de sus facultades deductivas. Lo que comienza como una investigación sobre un robo de cadáveres y extraños avistamientos en los muelles de Londres, pronto escala hacia una crisis de seguridad nacional que amenaza con desestabilizar los cimientos del Imperio Británico.

El guion de Edginton evita caer en la parodia. En lugar de tratar a los zombis como un elemento cómico, los presenta como una plaga biológica y una herramienta de guerra. La genialidad de la obra reside en cómo Sherlock Holmes aplica su método deductivo a un fenómeno que desafía la lógica científica de su tiempo. Holmes no ve monstruos; ve anomalías biológicas, patrones de infección y una mente maestra orquestando el caos desde las sombras. La dinámica entre Holmes y Watson se mantiene fiel a los relatos originales: Watson aporta la humanidad y el conocimiento médico, mientras que Holmes se mantiene como el observador frío y analítico, incluso cuando la ciudad de Londres comienza a arder a su alrededor.

Un elemento crucial de la trama es la implicación de Mycroft Holmes y los servicios de inteligencia de la Corona. La escala del conflicto obliga a los protagonistas a salir de la comodidad de Baker Street para enfrentarse a hordas de no muertos en las alcantarillas, los barrios bajos y los palacios reales. La narrativa introduce una variante interesante de los zombis: no todos son masas irracionales. Existe una jerarquía y una manipulación deliberada detrás de la plaga, lo que permite que la historia mantenga su naturaleza de misterio y conspiración en lugar de convertirse en un simple cómic de acción y vísceras.

Visualmente, Davide Fabbri realiza un trabajo excepcional al capturar la atmósfera opresiva del Londres victoriano. Su dibujo es detallado y limpio, lo que permite que el horror de los no muertos contraste fuertemente con la elegancia de la arquitectura y la vestimenta de la época. El diseño de los zombis es grotesco pero realista dentro de su contexto, evitando los excesos del género *gore* para centrarse en la degradación física y la amenaza constante. El uso del color refuerza esta ambientación, alternando entre los grises y marrones de la niebla londinense y los rojos intensos de la violencia desatada.

*Victorian Undead* no se limita a ser un enfrentamiento fortuito entre dos conceptos populares. Es una expansión lógica del universo de Holmes que explora cómo reaccionaría el hombre más inteligente del mundo ante el colapso de la civilización tal como la conoce. La obra tuvo tanto éxito crítico y comercial que generó secuelas y cruces adicionales, incluyendo enfrentamientos con Drácula y otros iconos del terror gótico, consolidándose como una de las mejores reinterpretaciones modernas del detective de Baker Street en el medio del cómic. Es, en definitiva, una lectura esencial para quienes buscan una mezcla equilibrada entre el rigor detectivesco y el horror visceral.

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