Clown Fatale

*Clown Fatale* es una obra que destila la esencia del cine de explotación y el género *pulp* contemporáneo, trasladada al lenguaje secuencial con una energía frenética. Publicada originalmente por Dark Horse Comics en 2013, esta miniserie de cuatro números es el resultado de la colaboración entre el guionista Victor Gischler y el dibujante Maurizio Rosenzweig, con colores de Moreno Dinisio. La obra se presenta como un ejercicio de estilo que abraza sin complejos la estética del *grindhouse*, combinando humor negro, violencia estilizada y una premisa deliberadamente absurda.

La trama arranca con un punto de partida tan directo como efectivo: un grupo de cuatro mujeres que trabajan como payasas en un circo ambulante de mala muerte se encuentran en el punto más bajo de sus carreras. Chloe, la líder del grupo y protagonista indiscutible, junto a sus compañeras Marcela, Tina y Peaches, sobrevive en un entorno de precariedad absoluta. El circo está en quiebra, el público es escaso y las perspectivas de futuro son inexistentes. La desesperación económica es el motor que impulsa la narrativa hacia el caos.

El conflicto central se dispara cuando, debido a una serie de malentendidos en un bar de carretera, un gánster local confunde a este grupo de artistas con un equipo de asesinas profesionales de élite que había contratado previamente. En lugar de aclarar el error, Chloe, movida por la necesidad extrema y un hartazgo vital profundo, decide seguir el juego. Acepta el contrato y el adelanto en efectivo, lanzando a sus compañeras a una misión de ejecución para la que no tienen ningún tipo de entrenamiento previo. Lo que comienza como un intento desesperado por conseguir dinero rápido se convierte en una espiral de violencia donde las protagonistas deben improvisar para sobrevivir en el despiadado submundo criminal.

El guion de Victor Gischler, quien ya ha demostrado su solvencia en títulos de corte similar como *The Punisher* o *Deadpool*, no pierde el tiempo en digresiones innecesarias. La narrativa avanza a un ritmo vertiginoso, centrándose en la escalada de los acontecimientos y en cómo estas mujeres, armadas más con audacia que con pericia técnica, se enfrentan a mafiosos, traficantes y asesinos reales. Gischler juega constantemente con la subversión de los tropos de la *femme fatale* tradicional; aquí, las mujeres fatales no visten de gala ni se mueven en entornos sofisticados,

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