Monocyte, la obra escrita por Kasra Ghanbari e ilustrada por Menton3, se presenta como una de las propuestas más densas, oscuras y visualmente vanguardistas del cómic independiente contemporáneo. Publicada originalmente por IDW y presentada en esta versión por el trabajo de tradumaquetación de NitoMix y Nico St, la miniserie de cuatro números construye un universo distópico donde las reglas de la existencia, la mortalidad y el tiempo han sido erradicadas, dejando paso a una eternidad de estancamiento y agonía.
La premisa de *Monocyte* se sitúa en un futuro remoto y desolador. La humanidad, tal como la conocemos, ha dejado de existir, y en su lugar el mundo está dominado por dos facciones inmortales que han alcanzado un punto de estancamiento absoluto. Por un lado, están los Olst, una raza que ha abrazado la tecnología y la cibernética hasta el punto de convertirse en entidades mecánicas frías, calculadoras y carentes de cualquier rastro de humanidad orgánica. Por otro lado, se encuentran los Antediluvianos, seres antiguos y decadentes que se aferran a la mística, la carne y los rituales de sangre. Ambas facciones han librado una guerra de desgaste durante milenios, pero al ser razas que han conquistado la muerte, el conflicto se ha convertido en una parálisis eterna donde nadie gana y nada cambia.
En este escenario de entropía total, el concepto de la muerte se ha convertido en un mito olvidado, en una necesidad biológica que el mundo reclama a gritos para poder renovarse. Es aquí donde surge la figura del protagonista: Monocyte. Él es un "portador de la muerte", una entidad solitaria y deforme que pertenece a una clase de seres que alguna vez sirvieron como ejecutores del destino final. Monocyte es despertado de su letargo por una fuerza superior —una personificación del tiempo o de la propia muerte— con un propósito único y devastador: actuar como el catalizador que rompa el equilibrio entre los Olst y los Antediluvians, devolviendo el don de la mortalidad a un mundo que ha olvidado cómo morir.
Narrativamente, el cómic no sigue una estructura lineal convencional de acción y reacción. Se apoya fuertemente en la construcción de una atmósfera opresiva y en una mitología interna compleja. A lo largo de los cuatro números, el lector acompaña a Monocyte en un viaje que es tanto físico como metafísico. El protagonista debe infiltrarse en los dominios de ambas facciones, enfrentándose no solo a sus ejércitos, sino a la filosofía de vida eterna que cada bando defiende. La obra explora temas profundos como la necesidad del final para dar valor al principio, la corrupción del poder absoluto y la deshumanización derivada de la inmortalidad.
El apartado visual es, sin duda, el pilar fundamental de esta obra. Menton3 utiliza una técnica que mezcla la pintura al óleo, el collage, el diseño industrial y el arte digital, creando páginas que parecen lienzos de una galería de arte macabro. El uso del color es deliberadamente limitado, predominando los tonos ocres, grises y negros, lo que refuerza la sensación de un mundo oxidado y sin vida. El diseño de personajes es grotesco y detallado, alejándose de cualquier estética tradicional del cómic de superhéroes o de ciencia ficción convencional.
La edición de NitoMix y Nico St permite acceder a esta narrativa en español, respetando la compleja terminología y la carga poética de los diálogos y monólogos internos que caracterizan el guion de Ghanbari. *Monocyte* no es solo una historia de guerra entre razas fantásticas; es un tratado visual sobre la entropía. A medida que la trama avanza hacia el cuarto número, la tensión entre la preserv