La Liga de los Hombres Extraordinarios Vol2

La Liga de los Hombres Extraordinarios, Volumen 2: El colapso de la utopía victoriana

Publicado originalmente entre 2002 y 2003, el segundo volumen de *La Liga de los Hombres Extraordinarios*, creado por el guionista Alan Moore y el dibujante Kevin O’Neill, representa un punto de inflexión crítico tanto para la narrativa de la serie como para la deconstrucción de los mitos literarios del siglo XIX. Si el primer volumen servía como una presentación del equipo y una aventura de espionaje con tintes de *steampunk*, esta segunda entrega eleva la apuesta hacia el horror cósmico y la tragedia bélica, utilizando como base fundamental la obra de H.G. Wells, *La guerra de los mundos*.

La trama se sitúa cronológicamente poco después de los eventos del primer tomo, en el año 1898. El grupo de "campeones" reclutados por el MI5 —compuesto por Mina Murray, Allan Quatermain, el Capitán Nemo, el Dr. Henry Jekyll/Edward Hyde y Hawley Griffin (el Hombre Invisible)— se encuentra en una posición precaria. Tras haber servido a los intereses de una inteligencia británica que demostró ser tan corrupta como los villanos a los que perseguían, la Liga debe enfrentarse ahora a una amenaza que no proviene de las sombras de Londres, sino del espacio exterior. La caída de misteriosos cilindros en Horsell Common marca el inicio de una invasión marciana que pone en jaque no solo a la soberanía del Imperio Británico, sino a la supervivencia de la especie humana.

A diferencia de otras adaptaciones de la obra de Wells, Moore integra este evento dentro de su vasto universo intertextual. Aquí, la invasión no es un evento aislado, sino un catalizador que expone las fracturas internas del grupo. El guion se aleja de la épica heroica convencional para centrarse en la psicología de unos personajes que son, en esencia, parias y monstruos. Mina Murray intenta mantener la cohesión de un equipo que se desmorona bajo la presión del miedo y la desconfianza. Allan Quatermain lucha contra su propia decadencia física y su adicción al opio, mientras que el Capitán Nemo ve confirmada su misantropía al observar cómo el Imperio Británico, al que desprecia, es incapaz de proteger a sus ciudadanos.

El conflicto central no solo se libra en las calles de una Londres devastada por los trípodes marcianos y su rayo calórico, sino en la moralidad de los protagonistas. El volumen explora temas de traición y sacrificio de una manera cruda y visceral. La figura de Hawley Griffin actúa como el elemento disruptor, cuyas acciones desencadenan una serie de eventos que obligan a Edward Hyde a revelar una faceta de su personalidad que trasciende la mera brutalidad. Moore utiliza la dualidad Jekyll/Hyde para cuestionar qué significa realmente ser un monstruo en tiempos de guerra.

Visualmente, el trabajo de Kevin O’Neill es indispensable. Su estilo detallado, a menudo descrito como "grotesco victoriano", captura la escala de la destrucción con una precisión quirúrgica. O’Neill no escatima en mostrar la carnicería de la guerra ni la extrañeza biológica de los invasores, alejándose de las representaciones cinematográficas higienizadas. Cada viñeta está cargada de referencias literarias visuales, desde cameos de personajes de otras novelas de la época hasta artefactos que los lectores más atentos reconocerán de la literatura de aventuras clásica.

El ritmo de la obra es implacable. Moore estructura la historia de modo que la desesperación aumente en cada capítulo, llevando a los personajes hacia un clímax que redefine el concepto de "victoria". No hay soluciones mágicas ni intervenciones divinas; la resolución del conflicto es tan turbia y moralmente ambigua como los propios protagonistas. Además, el cómic incluye el "Almanaque del Viajero", un apéndice narrativo que expande el mapa del mundo literario de la Liga, consolidando esta obra no solo como una secuela, sino como una pieza de arquitectura

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