Evil Ernie – Revenge

Evil Ernie: Revenge no es solo una continuación dentro de la cronología de Chaos! Comics, sino la obra que terminó de cimentar la mitología de uno de los iconos más transgresores del cómic independiente de los años 90. Escrita por su creador, Brian Pulido, y dibujada por el legendario Steven Hughes, esta miniserie de tres números se sitúa inmediatamente después de los eventos de *The Youth Gone Wild*, elevando la apuesta tanto en escala como en intensidad visceral.

La premisa nos sitúa tras la aparente derrota y muerte de Ernest Fairchild. Sin embargo, en el universo de Chaos!, la muerte es solo un estado de transición para alguien con la voluntad y el odio de Ernie. El protagonista regresa del más allá, pero ya no es el adolescente vulnerable y maltratado que conocimos en su origen; ahora es una entidad no-muerta de poder casi ilimitado, impulsada por una sed de justicia poética y destructiva. El título, *Revenge*, no es una hipérbole: es la declaración de intenciones de un personaje que ha decidido que el mundo que lo rechazó debe pagar el precio más alto.

El núcleo narrativo de esta obra se centra en el enfrentamiento definitivo entre Ernie y su némesis académica y psicológica, el Dr. Leonard Price. Price, quien intentó "curar" a Fairchild mediante el uso de la tecnología experimental conocida como *Dream Scan*, se convierte en el objetivo principal de la cruzada de Ernie. La historia explora las consecuencias éticas y físicas de intentar manipular la psique humana, mostrando cómo los pecados del pasado del doctor regresan para perseguirlo de una forma literal y sangrienta.

Un elemento indispensable en esta entrega es la presencia de Smiley, el botón psicótico que adorna la chaqueta de Ernie. Smiley actúa como el mentor oscuro, la voz de la conciencia malévola y el alivio cómico macabro que define el tono de la serie. A través de su interacción, el lector comprende que Ernie no es un simple asesino sin sentido, sino el heraldo de un apocalipsis zombi. Es en *Revenge* donde vemos el despliegue total de los "Dead Onez", el ejército de no-muertos que Ernie es capaz de levantar y controlar. Esta capacidad transforma el cómic de un thriller psicológico de terror en una epopeya de horror a gran escala.

Visualmente, el trabajo de Steven Hughes en esta saga es fundamental. Su estilo, caracterizado por un detallismo obsesivo, anatomías exageradas y una atmósfera cargada de sombras y texturas orgánicas, define la estética "splatterpunk" de la época. Hughes logra capturar la decrepitud de los no-muertos y la energía caótica de los poderes de Ernie de una manera que pocos artistas han podido replicar. Cada página respira una urgencia metálica y oscura que complementa perfectamente el guion de Pulido.

La narrativa de *Revenge* también profundiza en la dualidad de Ernest Fairchild. Aunque sus acciones son monstruosas, el guion se asegura de que el lector nunca olvide el trauma que lo originó. No se trata de justificar sus actos, sino de presentar una tragedia de horror donde el monstruo es una creación directa de una sociedad negligente y abusiva. Esta profundidad temática es lo que separa a Evil Ernie de otros personajes de terror genéricos de la década.

En resumen, *Evil Ernie: Revenge* es una pieza clave para entender el auge del cómic de terror moderno. Establece las reglas del juego para el personaje, expande su cosmología y ofrece un espectáculo visual que desafió los estándares de la censura de su tiempo. Es una historia de redención invertida, donde el protagonista no busca la salvación, sino la validación de su propia furia a través de la aniquilación de sus opresores. Para cualquier estudioso del género, esta obra representa el punto sin retorno donde un joven perturbado se convierte oficialmente en el Rey de los Muertos.

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