Vida y Muerte (Life and Death) representa uno de los hitos narrativos más ambiciosos de Dark Horse Comics dentro de su gestión de las licencias de ciencia ficción de 20th Century Fox. Esta obra se erige como la secuela directa de la aclamada saga *Fuego y Piedra* (Fire and Stone), conformando un ciclo épico que entrelaza de manera definitiva las mitologías de *Predator*, *Prometheus*, *Aliens* y *Alien vs. Predator*. Bajo la batuta del guionista Dan Abnett, reconocido por su maestría en la ciencia ficción militar, este crossover no solo expande el lore de cada franquicia, sino que las unifica en un conflicto de escala galáctica donde la supervivencia humana es el elemento más frágil de la ecuación.
La trama se sitúa aproximadamente un año después de los eventos ocurridos en la expedición a LV-223 relatada en la saga anterior. El eje central de la narrativa recae sobre un destacamento de Marines Coloniales de los Estados Unidos, liderados por la capitana Paget. Lo que comienza como una misión de protección y recuperación de activos para la corporación Weyland-Yutani en el planeta LV-797 (apodado Tartarus), se transforma rápidamente en una pesadilla táctica. La premisa se aleja del terror claustrofóbico individual para abrazar una estructura de guerra total, donde los marines se ven atrapados en medio de una disputa ancestral que trasciende su comprensión.
El cómic se estructura en cuatro miniseries interconectadas de cuatro números cada una, culminando en un número especial de cierre. La primera etapa, centrada en los Predators, establece el tono de la obra. Aquí, el conflicto surge cuando los humanos interfieren involuntariamente en un rito de caza o en la reclamación de un territorio por parte de los Yautja. A diferencia de otras historias de la franquicia, aquí los Predators son presentados con una jerarquía y un propósito que va más allá del simple trofeo, mostrando una faceta más política y territorial de su cultura.
La transición hacia el arco de Prometheus eleva las apuestas al reintroducir a los Ingenieros. Estas deidades biológicas, cuya tecnología y motivaciones permanecen envueltas en el misterio, actúan como el catalizador del caos. La llegada de una nave de los Ingenieros no solo supone una amenaza tecnológica insuperable para los marines, sino que también atrae la atención de las otras especies. Es en este punto donde la narrativa de Abnett brilla, explorando la arrogancia de la humanidad al intentar interactuar con fuerzas que los consideran poco más que una plaga o un error biológico.
El tercer bloque, dedicado a los Aliens, introduce el horror biológico puro. Los Xenomorfos dejan de ser el enemigo principal para convertirse en una fuerza de la naturaleza, un arma biológica que se desata en el campo de batalla y que obliga a las demás facciones a reevaluar sus estrategias. La presencia de los Aliens añade una capa de urgencia constante, forzando alianzas incómodas y situaciones de asedio que ponen a prueba la disciplina de los Marines Coloniales.
Finalmente, el arco de Alien vs. Predator y el epílogo unifican todos los hilos conductores. La historia se traslada de nuevo a LV-223, cerrando el círculo con los eventos de *Fuego y Piedra*. Aquí, el conflicto a cuatro bandas alcanza su clímax. La genialidad de la propuesta radica en cómo gestiona el equilibrio de poder: los humanos no son los protagonistas heroicos que salvarán el día, sino testigos y víctimas de una guerra entre titanes espaciales.
Visualmente, el cómic mantiene una coherencia estética notable a pesar del cambio de artistas entre arcos (con nombres como Brian Albert Thies, Andrea Mutti y Moritat). El diseño de producción respeta la iconografía clásica de las películas: desde el aspecto industrial y desgastado de la tecnología humana hasta la elegancia orgánica y aterradora de las naves de los Ingenieros. La paleta de colores refuerza la atmósfera de desolación y peligro inminente que caracteriza a este universo.
Vida y Muerte es, en esencia, un ejercicio de construcción de mundo (world-building) de primer nivel. No se limita a enfrentar a monstruos icónicos, sino que profundiza en las implicaciones de su coexistencia. Para el lector, ofrece una visión panorámica de un cosmos hostil donde la vida es barata y la muerte es la única constante, logrando que el título de la obra sea una declaración de intenciones sobre el ciclo eterno de violencia entre estas cuatro razas. Es una lectura imprescindible para entender la evolución contemporánea de estas franquicias en el noveno arte.