Tessa Agente Intergalactico

Tessa, Agente Intergaláctico representa uno de los hitos más interesantes y, en retrospectiva, vanguardistas del cómic español de finales de los años 70 y principios de los 80. Publicada originalmente de forma serializada en la mítica revista *Lily* de la Editorial Bruguera, esta obra es el resultado de la colaboración entre el guionista Andreu Martín y la dibujante Trini Tinturé. La serie no solo destaca por su calidad narrativa, sino por su capacidad para hibridar el género de la ciencia ficción con el tono de las publicaciones juveniles femeninas de la época, creando un producto único en su contexto.

La trama se sitúa en un futuro lejano donde la humanidad se ha expandido por el cosmos y forma parte de una compleja red de civilizaciones planetarias. La protagonista, Tessa, es una joven operativa de élite que trabaja para la Confederación Galáctica, una organización encargada de mantener el orden, la paz y la justicia en los confines del universo conocido. A diferencia de otros héroes espaciales de la época, Tessa no es una guerrera impulsiva, sino una investigadora y diplomática de alto nivel que utiliza su inteligencia, su capacidad de observación y una tecnología avanzada para resolver conflictos que van desde conspiraciones políticas interplanetarias hasta misterios científicos en mundos inexplorados.

El núcleo del cómic reside en la estructura de sus misiones. Cada arco argumental traslada a Tessa a un escenario planetario distinto, lo que permite a los autores explorar una vasta imaginación visual y conceptual. La protagonista viaja a bordo de su sofisticada nave espacial, enfrentándose a desafíos que ponen a prueba su ética y su astucia. A menudo, las tramas se alejan de la simple confrontación bélica para centrarse en la resolución de injusticias sociales, el rescate de figuras clave o la mediación entre especies con culturas radicalmente opuestas.

Visualmente, el cómic es una exhibición del talento de Trini Tinturé. Su estilo, caracterizado por una línea fina, elegante y extremadamente detallista, dota a la serie de una atmósfera etérea y sofisticada. Tinturé logra alejarse de la estética industrial y tosca de mucha de la ciencia ficción de la época para ofrecer un diseño de producción —desde los uniformes de Tessa hasta la arquitectura de las ciudades alienígenas— que combina la moda de los años 70 con una visión futurista orgánica y estilizada. El uso del espacio en la página y la expresividad de los personajes elevan el guion de Martín, proporcionando una narrativa fluida que atrapa al lector desde la primera viñeta.

El personaje de Tessa es, en sí mismo, un elemento rupturista. En un mercado editorial donde los personajes femeninos solían estar anclados en géneros románticos o domésticos, Tessa se presenta como una mujer independiente, profesionalmente impecable y con una autoridad indiscutible en su campo. No es una figura secundaria ni un interés romántico; es el motor absoluto de la acción. Su carácter es una mezcla de serenidad y determinación, lo que la convierte en un modelo de heroína moderna que sabe manejarse tanto en los salones diplomáticos como en los entornos más hostiles de la galaxia.

En resumen, *Tessa, Agente Intergaláctico* es una obra de "space opera" con una sensibilidad única. A través de sus páginas, el lector se sumerge en una exploración de la otredad y el deber, envuelta en un apartado artístico sobresaliente. Es un testimonio de una era del cómic español donde la creatividad buscaba expandir los límites de los géneros establecidos, ofreciendo una visión del futuro que, a pesar del paso de las décadas, conserva un encanto estético y una relevancia narrativa notables para cualquier estudioso

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