*Capricornio*, la serie creada por el autor alemán Andreas (Andreas Martens), representa uno de los pilares fundamentales del cómic europeo contemporáneo y una de las cumbres de la narrativa gráfica de vanguardia. Aunque el personaje nació originalmente en las páginas de *Rork* —la obra seminal del autor—, su serie homónima se expandió hasta convertirse en un universo denso, complejo y visualmente revolucionario que redefine los géneros de la aventura, el noir y el esoterismo.
La historia se sitúa en una versión anacrónica y estilizada de la ciudad de Nueva York durante los años 30. El protagonista, Capricornio, es un astrólogo de profesión, pero su rol dista mucho de la charlatanería convencional. Es un hombre de acción e intelecto, un polímata que se ve envuelto en una red de conspiraciones que operan en las sombras de la metrópolis. A diferencia de otros héroes del cómic, Capricornio no posee superpoderes, sino una capacidad analítica superior y una conexión intrínseca con las fuerzas invisibles que rigen el destino y la arquitectura de la realidad.
La narrativa de la serie se estructura en grandes ciclos que evolucionan desde casos aparentemente aislados hacia una cosmogonía total. En los primeros álbumes, el lector es introducido a un entorno deudora del *pulp*, donde Capricornio debe lidiar con gánsteres, sociedades secretas y fenómenos inexplicables. Sin embargo, Andreas pronto revela que estos eventos son solo piezas de un rompecabezas mucho mayor. La trama se expande para incluir a personajes secundarios esenciales como Astor, el bibliotecario que custodia el conocimiento prohibido, y Ash Grey, una piloto audaz que aporta el contrapunto pragmático a las investigaciones metafísicas del protagonista.
Uno de los elementos más distintivos de *Capricornio* es el tratamiento de la ciudad. La Nueva York de Andreas no es un simple escenario, sino un organismo vivo y opresivo. La arquitectura juega un papel narrativo crucial; los rascacielos, los túneles del metro y las bibliotecas ocultas son tratados con una precisión geométrica que roza lo obsesivo. Andreas utiliza la verticalidad de la página para reflejar la jerarquía del poder y el misterio, obligando al lector a navegar por composiciones de viñetas que desafían la lectura tradicional.
El conflicto central de la obra gira en torno a la lucha contra "Los Discipulos", una organización enigmática que busca el control total a través de medios tanto tecnológicos como arcanos. A medida que la serie avanza, el enfoque se desplaza de lo detectivesco a lo apocalíptico, explorando temas como la predestinación, la manipulación de la historia y la naturaleza del tiempo. La maestría de Andreas reside en su capacidad para mantener el interés humano en medio de conceptos abstractos y tramas de una complejidad abrumadora.
Visualmente, *Capricornio* es un prodigio de la técnica del rayado y el uso del blanco y negro (aunque la serie fue posteriormente coloreada con gran acierto por Isabelle Cochet). El estilo de Andreas es inconfundible: líneas finas, texturas densas y una planificación de página que aprovecha cada milímetro para transmitir información visual. Sus composiciones suelen ser simétricas o fractales, creando una sensación de orden dentro del caos que resuena con la temática astrológica de la obra.
En resumen, *Capricornio* es una obra que exige una lectura activa. No es solo un cómic de aventuras, sino un artefacto narrativo donde el diseño gráfico y la trama están indisolublemente unidos. Es una exploración sobre el poder del conocimiento y la fragilidad del orden establecido, envuelta en una estética que sigue siendo moderna y desafiante décadas después de su inicio. Para el lector que busca una experiencia inmersiva que combine el misterio clásico con la experimentación visual más audaz, la saga de Capricornio se erige como una referencia ineludible en la historia del noveno arte.